Cumbre clave en Pakistán: EE.UU. e Irán buscan destrabar un conflicto al borde del quiebre

Estados Unidos e Irán iniciarán este fin de semana en Pakistán una negociación clave para intentar frenar la escalada del conflicto en Medio Oriente, en un escenario atravesado por desconfianza mutua, condiciones cruzadas y una tregua que muestra señales de fragilidad.

El diálogo se desarrollará en Islamabad con fuerte hermetismo y bajo un operativo de seguridad excepcional, mientras persisten dudas sobre la participación efectiva de la delegación iraní y sobre el alcance real del alto el fuego vigente.

La tregua, que lleva apenas dos días, logró detener los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní, pero no impactó en otros frentes. La ofensiva israelí contra Hezbollah en el Líbano continúa activa y el bloqueo del estrecho de Ormuz sigue alterando el flujo energético global.

El vicepresidente estadounidense, JD Vance, advirtió que su país está dispuesto a negociar, aunque marcó límites. «Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, estamos abiertos al diálogo. Si intentan jugarnos una mala pasada, no habrá receptividad», sostuvo antes de viajar. Luego agregó: «Estamos deseando negociar. Creo que va a ser positivo».

Desde Teherán, el presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, respondió con شروط claras: las conversaciones dependen de un cese de hostilidades en el Líbano y del desbloqueo de activos iraníes. «Estos dos asuntos deben cumplirse antes de que empiecen las negociaciones», afirmó.

El presidente estadounidense, Donald Trump, sumó presión al cuestionar el rol de Irán en el estrecho de Ormuz, por donde circulaba cerca del 20% del petróleo mundial antes del conflicto. El cierre parcial de esa vía elevó los precios del crudo y sacudió los mercados internacionales.

Según medios estadounidenses, Washington buscará además la liberación de ciudadanos detenidos en Irán, aunque ese punto podría quedar relegado si las conversaciones se traban en sus primeras etapas.

Islamabad, bajo máxima seguridad
La capital paquistaní fue prácticamente blindada para recibir a las delegaciones. Se estableció una «zona roja» de tres kilómetros alrededor del lugar de reunión, se desalojó un hotel de lujo y se restringió la circulación en amplias áreas de la ciudad.

La comitiva estadounidense estará integrada por Vance, el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner. Del lado iraní, persisten las incógnitas sobre la llegada y composición final de la delegación.

Incluso hubo señales contradictorias: un anuncio sobre el arribo iraní fue eliminado de redes sociales y luego fuentes cercanas indicaron que las negociaciones podrían suspenderse si no se respeta el alto el fuego en el Líbano.

El frente libanés complica el acuerdo
Uno de los principales focos de tensión es la continuidad de los enfrentamientos entre Israel y Hezbollah. Aunque Pakistán sostuvo que la tregua debía extenderse a toda la región, tanto Washington como Tel Aviv lo descartaron.

Los combates siguieron con intensidad. Israel bombardeó Beirut en uno de los ataques más letales desde el inicio de la guerra, mientras que desde el Líbano se lanzaron cohetes hacia territorio israelí, lo que generó nuevas represalias.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, autorizó iniciar negociaciones con el Líbano para desarmar a Hezbollah, aunque ese proceso también aparece cargado de incertidumbre.

El factor clave: energía y economía
El bloqueo del estrecho de Ormuz se convirtió en la principal carta estratégica de Irán. La interrupción del tránsito marítimo redujo drásticamente el flujo de buques y empujó el precio del petróleo a niveles cercanos a los 100 dólares por barril.

Antes del conflicto, más de 100 embarcaciones cruzaban diariamente esa vía. Tras la escalada, apenas una docena logró hacerlo, en un escenario que impacta de lleno en la economía global.

Trump criticó esa situación y reclamó el cumplimiento de los acuerdos. «Irán está haciendo un trabajo muy deficiente de permitir el paso de petróleo», afirmó.

Más allá de la negociación inmediata, el trasfondo sigue siendo el programa nuclear iraní. Estados Unidos insiste en impedir que Teherán desarrolle armas nucleares y busca retirar su uranio enriquecido, mientras que Irán defiende el carácter pacífico de su programa.

El jefe de la agencia nuclear iraní, Mohammad Eslami, sostuvo que el derecho a enriquecer uranio es un punto innegociable en cualquier diálogo.

Con miles de muertos y múltiples frentes abiertos, el proceso que comienza en Pakistán aparece como una oportunidad, pero también como un equilibrio precario donde cualquier movimiento puede hacer caer la mesa de negociación.

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