El Consejo Deliberante de Puerto Madryn creó un polémico impuesto y desató una alarma en el mundo de la energía renovable. Se trata de un impuesto al viento; aquellas empresas que tengan molinos de viento plantados en algún terreno, deberán pagar una tasa municipal del 4,5% sólo porque las aspas se muevan.
Según relataron medios nacionales la idea surgió a fines del año pasado, cuando el Honorable Consejo Deliberante, entre noviembre y diciembre, decidió extender el área tributaria sobre los parques eólicos rurales. Esto no fue un simple paso, ya que los emprendimientos eólicos estaban situados en tierras cercanas a Puerto Madryn, pero fuera del territorio impositivo de la Municipalidad.
Fue entonces cuando la legislatura provincial aprobó duplicar la extensión del ejido municipal (que ahora posee 33.000 hectáreas, 13 mil más que la Ciudad de Buenos Aires) y todos aquellos emprendimientos rurales fueron sometidos a la jurisdicción municipal. De esta manera, las dos empresas principales de la zona, una de Aluar y la otra de Genneia, comenzaron a ser objeto de impuestos.
Tras esta polémica, los parques eólicos deben pagar dos tasas: la primera, porHabilitación, Inspección, Seguridad e Higiene y Control Ambiental; la segunda, porConstrucción de Obras Particulares y Obras realizadas por empresas nacionales y provinciales.