Autoexcluida de la política una y mil veces, Elisa Carrió volvió a recomendar no darse la vacuna rusa y a decir que ve «arrugado» a Alberto.
Ya en el inicio, en sus propias palabras, Carrió advirtió : «La inteligencia rusa está directamente ligada a Cristina, no se pongan la vacuna rusa» dando a correr irresponsablemente, como dirigente que aún es, una de las teorías conspirativas más ridículas de la historia, pero que al igual que Trump en Estados Unidos, aprovecha de manera política sabiendo que hay un público que de en forma inconsciente ama adherir a esas ideas de contubernios globales de líderes deseosos de «dominar el mundo», cual si fueran «Cerebro» de la recordada serie infantil «Pinky y Cerebro».
«Esto es una nube de humo, es la desesperación de Cristina» a quien en pocos segundos de intervención ya había mencionado dos veces, como si quisiera inscribirse ella también en la competencia del «Cristinómetro» que se está popularizando en las redes para ver quien hace más alusiones a la vicepresidenta en espacios televisivos (Leuco padre y Majul, son los líderes por ahora).
Enseguida ya en tono más vibrante advirtió a quienes la escuchaban «¿Qué quieren que los envenene la SIDE de Cristina como envenenó Putin al opositor?» nombrando a esa altura a CFK por cuarta vez. Y ya para finalizar, con su típico estilo de panegírico mesiánico, se arrogó el poder de frenar lo que por millonésima vez utilizó como cuco y es el camino irreductible a ser Venezuela «¿Qué quieren que pase como en Venezuela que todos están exiliados y por eso gana Maduro? Yo no lo voy a permitir»