Tortura policial en Río Negro: “Callate o vas a aparecer en una bolsa de residuos”

Sergio es carpintero y hace un mes llegó a General Roca, Río Negro, en busca de trabajo. El domingo 30 de marzo a la madrugada salió a correr y se cruzó un patrullero. Lo pararon y, sin mediar palabra, le dijeron que suba al vehículo, donde un oficial lo agarró del cuello y una mujer policía lo golpeó.
“Yo me quería zafar porque me estaba quedando sin aire. En el medio del forcejeo quedé cara a cara con el policía y dije que por favor quería hablar, mientras la policía me pateaba y me pegaba con la tonfa. Después pidieron refuerzos y cayó un patrullero con cuatro policías más. Me dieron una patada en el ojo izquierdo y varias en la cabeza, eran seis pegándome. También me pegaron con la punta de sus botas y con el talón en la cabeza. Me siguieron pegando durante varios minutos, me dieron patadas en el tórax, en la boca y me dejaron un diente flojo. Pensé que me mataban.
Mientras me estaban pegando yo les decía que por favor paren, ahí me tiraron gas pimienta. Me esposaron, me siguieron pegando y me entraron a las piñas al patrullero. Me hicieron poner la cabeza bajo las rodillas y si me levantaba me seguían golpeando. En ese momento me dijeron: ‘callate o vas a aparecer en una bolsa de residuos’”.
A Sergio lo llevaron a la Comisaría 3ra de General Roca, lo bajaron a las piñas y lo llevaron a la rastra a la entrada. “No seas maricón”, se burlaban de él. Después de tomarle los datos personales, le sacaron fotos y lo encerraron en un calabozo. Quedó detenido hasta el lunes a la una de la tarde, nunca lo revisó un médico. Cuando lo trasladaron a una audiencia se enteró que era víctima de una causa armada.
“Los dos policías que me detuvieron presentaron una declaración en mi contra donde decían que yo andaba en un estado de alteración y excitación muy grave, corriendo en zig zag, con el torso desnudo y que tenía un arma blanca, un cuchillo. Según esa declaración, yo los había amenazado, había insultado a la mujer policía y en la imposibilidad de reducirme llamaron a más efectivos policiales, por eso tenía marcas en mi cuerpo. También dijeron que pateé el patrullero y abollé la parte superior de atrás. Inventaron una causa en la que me acusan por daño calificado, resistencia ante la ley y posesión de arma blanca”.
Ni el supuesto cuchillo ni ninguna otra prueba apareció para acreditar la veracidad del relato policial. Sergio tiene miedo de salir a la calle y cruzarse con los policías que lo torturaron. Ya realizó la denuncia en la Fiscalía N° 8. “Lo peor de todo es que me mancharon, nunca tuve antecedentes penales ni un problema con la Policía. Quiero que se limpie mi nombre y todas las falsas acusaciones que hicieron hacia mi persona”, dice.

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