Los gimnasios representan uno de los sectores más afectados por la cuarentena obligatoria por el coronavirus y hay muchos que están atravesando una situación crítica, que podría agravarse en el caso de que la medida se extienda.
En ese marco, en el área metropolitana del Gran Resistencia hay unos 200 unos gimnasios que debieron cerrar sus puertas a mediados de marzo, cuando comenzó a regir la cuarentena obligatoria en la provincia, decretada por el gobernador Jorge Capitanich.
Los dueños de estas pequeñas empresas temen por su futuro, y advierten que en caso de que las restricciones se mantengan, muchos de ellos deberán bajar definitivamente las persianas, por no contar con ingresos, aun con la ayuda anunciada por el Gobierno para las pymes.
Además, también incide la incertidumbre, ya que no se sabe cuándo podrán reabrir, y hay indicios que indican que será uno de los últimos rubros en retomar el ritmo habitual de sus actividades
Los gimnasios tienen un alto costo de mantenimiento, fundamentalmente por el alquiler del local, aunque también deben abonar el resto de los servicios e impuestos, ya que la mayoría de los propietarios o encargados son monotributistas. Además,algunos también tienen empleados. A eso, obviamente hay que sumarle el costo de vida para cada familia.
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