Hoy lunes 16 de agosto a las 8.30 de la mañana se llevo a cabo la primer misa, luego a las 10:00, Se repartirán los panes bendecidos y la bendición de perritos a las 11:00 de la mañana , a las 15:30 y a las 18:00 será la misa central presidida por Monseñor Hugo Bárbaro, donde los fieles podrán seguir la misa a través de las redes sociales, de alguna radio que se una en la transmisión, además se colocará una pantalla en el patio para que los fieles puedan seguir también la celebración sin aglomeración dentro del templo.
La última celebración se realizará a las 20:00.
En cuanto a los protocolos de bioseguridad, dijo el párroco Sergio Nosa que los fieles que se acerquen a la iglesia a participar de alguna de las celebraciones lo deben hacer con sus barbijos puestos y alcohol en gel, además de mantener el distanciamiento.
CARAVANA
Ese día también se realizará una caravana vehicular, tratando de no salir de los vehículos, se hará un recorrido por las cinco parroquias. «La imagen de San Roque y de San José, que es un pedido que nos ha hecho el Papa de poder celebrar un año jubilar con José y unimos esta festividad, con este año jubilar por eso las imágenes que se llevarán en la caravana serán la de San Roque y San José. La caravana pasará por las distintas parroquias y también por el Hospital 4 de Junio, donde nos detendremos para poder hacer una oración especial por los que trabajan en Salud, por los que han ofrendado su vida, por la salud y el bienestar en esta pandemia y también por todos los que están enfermos e internados y necesitan de esta oración de Fe», concluyó Nosa.
¿Quién fue San Roque y por qué
se celebra el 16 de agosto?
El patrón de los peregrinos siempre aparece representado junto a su perro
En agosto, después de la Asunción de la Virgen, llega el día de San Roque. Patrón de los peregrinos, de los contagiados por epidemias, de los enfermeros, de los falsamente acusados, San Roque se representa siempre junto a su fiel perro, y se recuerdan su vida y su milagro el 16 de agosto.
San Roque, nacido en Montpellier en 1295, en su peregrinaje hacia Roma llegó a la ciudad italiana de Aguapendente, donde quedó sobrecogido por los estragos de la peste.
San Roque desconocía su poder taumatúrgico, que descubrió cuando, impulsado por su generosidad, trazó el signo de la cruz sobre el cuerpo de un enfermo, y este sanó con tanta alegría y exaltación de júbilo que todos los apestados de la gran sala del hospital quisieron recibir la bendición de tan extraño ermitaño.
El hecho trascendió rápidamente y San Roque tuvo que huir de la multitud que le asediaba y que, como era de esperar, le contagió. Sin embargo, el santo carecía de don para sanarse a sí mismo, y, enfermo, se refugió en una cueva. Allí lo descubrió un perro tan inteligente que se percató de la hambruna del bendito Roque y marchó a casa de su amo para coger un panecillo y llevárselo.
La visita y la ofrenda se repitió día tras día, con el prodigio de que la lengua del perro le sanaba al lamer sus heridas. Pero tanto panecillo escamoteado puso en guardia al amo de la alacena, que decidió seguir al chucho y penetrar en la cueva del santo, al que reverenció porque despedía una luz especial a la vez que le hablaba del mensaje amoroso de Cristo.
La hagiografía termina con la muerte de San Roque en Montpellier un 16 de agosto, motivo por el cual se le dedica este día. En su ciudad natal lo encarcelaron, confundiéndole con un espía. Nadie le advirtió lo difícil que es ser profeta en su tierra, aunque por el perro su imagen es inconfundible.