La práctica posiblemente se originó entre las bailarinas de clase alta de la corte en la temprana Dinastía Song, en China, en el siglo X, pero se propagó convirtiéndose en una práctica común en la clase alta y la burguesía. La cultura en general consideraba que estos pies remodelados eran hermosos, y la delicada marcha que resultaba de esas extremidades radicalmente distintos era atractiva, incluso o aunque en el proceso de producir estos “pies de loto” el resultado físico fuera espeluznante, problemático y llevara a problemas podológicos de por vida, aquí vemos 2 mujeres adultas con los pies de loto.