Javier Milei estuvo en las últimas horas preparando una estrategia destinada a recuperar el control de las calles y garantizar el libre tránsito. Es un objetivo que supone enfrentar a los grupos piqueteros y organizaciones políticas de izquierda que suelen ocupar los espacios públicos para manifestar, reclamar asistencia social y protestar contra el Gobierno.
El futuro mandatario avanza a contra reloj en varios frentes simultáneos: terminar de conformar su primer Gabinete, preparar la asunción, redactar los discursos y pulir la “ley ómnibus” que presentará al Congreso Nacional para que sea debatida en sesiones extraordinarias y que sirve de punto de inicio para su etapa al frente de la Argentina. Pero también apura la consolidación de una estrategia destinada a contener la protesta social, dejando atrás la lógica de las movilizaciones con bloqueos de la circulación de vehículos y personas.
Fuentes que tuvieron contacto con el futuro presidente y su equipo este fin de semana, Milei cree que tiene por delante dos pruebas de fuego, una de las cuales coincide con su asunción, el próximo domingo, y otra el día en que se recuerda un nuevo aniversario de los luctuosos episodios del 19 y 20 de diciembre de 2001, cuando en medio de un estallido social y una crisis política terminal murieron decenas de personas y cayó el gobierno de Fernando De la Rúa.
Para cumplir ese objetivo, Milei ya tiene todas las piezas clave en el tablero: la designada ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, los candidatos a continuar a cargo de las fuerzas federales, y la contraparte de la ciudad de Buenos Aires, el teatro de operaciones donde se concentran las manifestaciones callejeras. El futuro jefe de gobierno, Jorge Macri, ya eligió como su titular en el área a Waldo Wolff, y al secretario y brazo operativo en el territorio, Diego Kravetz.
Para dialogar de este tema -y de otros importantes para la agenda de prioridades porteñas- Milei se reunió a última hora del sábado con Jorge Macri en el hotel del centro porteño donde reside y trabaja en los preparativos de su llegada a la Presidencia de la Nación. Los dos coincidieron que hay que poner un punto final a esa dinámica que se normalizó los últimos 20 años, que subordinaba el derecho de libre tránsito al derecho de manifestar y peticionar a las autoridades.
La primera muestra de ese giro estuvo el viernes pasado, cuando la Policía de la Ciudad le impidió al Polo Obrero que cumpliera con su rutina de cortar la Avenida 9 de Julio e imposibilitar que los autos, el transporte público y la gente de a pie circule sin impedimentos. “La fuerza de la ciudad está capacitada para hacer esto. Lo único que hay establecer es una decisión política unificada que acepte y sepa tolerar los riesgos de estos operativos. Hay que estar preparado para las contingencias”, explicó la semana pasada una fuente oficial involucrada en el área de seguridad porteña.
El propio Wolff días atrás habló sobre esta decisión que tomó en primer lugar el jefe de gobierno electo de cambiar la estrategia de no intervenir o administrar los piquetes. Incluso reveló que impulsará una figura penal que es la reiterancia, por lo cual una persona que esté enfrentando un proceso penal, aun sin tener condena firme, y repite una conducta criminal, sea pasible de ser detenido y no pueda recibir el beneficio de la excarcelación. ¿Se aplicará a los reincidentes en cortar el tránsito? Todavía no está definido el texto del proyecto.
En la conversación, Milei y Jorge Macri coincidieron en establecer una estrategia conjunta que apliquen en el territorio los ministros y secretarios de Seguridad de ambas jurisdicciones. A ese acuerdo le faltaría la “pata bonaerense”, pero no se prevé que el gobernador Axel Kicillof y su ministro Sergio Berni tengan en mente articular con las otras jurisdicciones la misma política ante la protesta social. Es importante porque la inmensa mayoría de los piquetes provienen de militancia política social del Conurbano bonaerense.