Alexander Verner, de 32 años, ingresó por última vez a la Argentina el pasado 27 de marzo. Aterrizó alrededor de las 8 de la noche en Ezeiza en el vuelo TK15 de Turkish Airlines proveniente de Estambul. Antes realizó una breve escala en el Aeropuerto de Guarulhos, en San Pablo. Cuando atravesó Migraciones todo estaba en orden: la numeración de su pasaporte y de su DNI eran legítimos y no pesaba sobre él ninguna sospecha. Sonrió para la cámara que registró su paso y continuó viaje hacia la Ciudad de Buenos Aires, donde radica.
A pesar de figurar como monotributista que hace “servicios de traductor”, Verner es en verdad un miembro del servicio de espionaje militar ruso, conocido como GRU, en el exterior. Es uno de los tantos agentes de inteligencia no oficiales que recorren el mundo como nexo con otros espías de aquel país. “No oficial” significa que no figura como parte de los delegados diplomáticos de Rusia en el país. Esa sede nunca lo reconocerá como tal de manera oficial, aunque le brinde cobertura.
Verner, quien en el país realiza trabajos de traducción al ruso, consiguió su primer Documento Nacional de Identidad (DNI) el 4 de mayo de 2016. Tres meses después se inscribiría ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) para registrar su actividad como “traductor”. En aquella oportunidad la numeración de su DNI no llamó la atención de nadie: como extranjero, el número que lo identificaba era 95.127.858, reservado para inmigrantes. Sin embargo, el espía ruso conseguiría tres años después otro DNI, ya como ciudadano argentino.
El 3 de diciembre de 2019, Verner conseguiría otro DNI, el que lleva una numeración que se reserva sólo a casos excepcionales o para quienes consiguen la ciudadanía argentina. Aquellos DNI que comienzan con 19 millones están destinados a los documentos que tuvieron algún problema de emisión en sus inicios o que son reservados para los extranjeros que tramitan la ciudadanía plena en el país. El del espía ruso lleva desde entonces el número 19.081.836. Verner había conseguido ser “argentino”.

Con ese trámite concluido, Verner logró ese mismo día su pasaporte: AAG623927. En él figuran su número de DNI y su lugar de nacimiento: Alemania. Lo tendrá hasta diciembre de 2029. Con él podrá salir e ingresar a la Argentina sin despertar sospechas.
Para conseguir la ciudadanía argentina, el miembro del GRU siguió los pasos formales. No realizó las tramitaciones en el Registro Nacional de las Personas (RENAPER), sino que lo hizo -como cualquier extranjero- mediante una presentación judicial ante tribunales federales. La justicia pide entonces diferentes pruebas: ser mayor de 18 años, contar con dos años de residencia ininterrumpida y documentada en el país, partida de nacimiento legalizada, certificado de antecedentes penales, domicilio, justificación de medios de vida. Verner mintió en todos los casos.
Tras conseguir su nueva ciudadanía -con documento y pasaporte incluidos-, ambos DNI de Verner -tanto el de “extranjero” como el de “argentino”- aún figuran en el sistema de Migraciones como “vigentes”, como suele suceder en estos casos. Pero algo llama la atención de los investigadores: del primero de sus DNI -en el que figura como “extranjero”- requirió cuatro copias. Del segundo, dos. ¿Tantos DNI extravió Verner durante sus años en Argentina? ¿Qué hacía con tantos documentos?