LA NAVIDAD DE AMERICA LATINA- por Mario Piccoli

La Navidad, como elemento histórico, es el nacimiento de Jesús hace más de 2000 años y la actual es el nacimiento de Jesús en nuestros corazones por el surgimiento de los valores y criterios evangélicos en nosotros y en la comunidad.

En esta situación aparece América Latina y el anuncio del ángel Gabriel a María de la buena nueva del nacimiento del Redentor, momento particular de anuncio en América ya que se está produciendo en el continente una nueva oleada progresista que alienta el Espíritu y los corazones. Desde México, Cuba, Nicaragua, Honduras, Perú, Venezuela, Bolivia, Chile y Argentina se abre la esperanza de un nuevo resurgir de la justicia, la solidaridad, la inclusión el recupero frente a la pobreza y tantas cosas más.

María visita a su prima Isabel, según narra el evangelista San Lucas, como signo de fraternidad, de solidaridad, de empatía donde la relación Yo- Tu nace el nosotros. Hecho común de la cultura Latino Americana que es hospitalaria, receptiva y solidaria. Aunque en sectores cada vez mayores cunde el individualismo.

El cantico que allí pronuncia muestra el gozo de mirar la historia de la salvación y la intervención de Dios en favor de su pueblo como acompañamiento de un destino salvífico, liberador y de paz. Dice allí: María “derribo a los poderosos de su trono y ensalzo a los humildes”. Es el paso que debe dar América Latina como continente de la esperanza.

Jesús Nace pobre, en un pesebre, con la humildad de una familia trabajadora. Esa es también la situación de América Latina, con ciento de millones de pobres y en situación de injusticia permanente, que clama al cielo por una más equitativa distribución de la riqueza.

Jesús, como tantos dirigentes sociales y políticos de América Latina, conoció la persecución y el exilio, la difamación, la calumnia y la mentira. Como muestra del camino que debe recorrer el que quiera ser su discípulo. Muchos inocentes murieron, como también en América Latina, desapariciones, fusilamientos, bombardeos e intervenciones foráneas, para que pueda brotar la redención como acto de amor de Dios padre, para con sus hijos.

Según el prólogo del Evangelio de San Juan: “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. Es decir, que Dios quiso compartir los avatares de la condición humana con nosotros. Para percibir la ambigüedad en que vivimos, y acompañarnos en el sentido de la vida, en su objetivo de felicidad, plenitud y en la construcción de un mundo más justo y fraterno.

La navidad es la fiesta de la familia y del encuentro con los amigos. Es bueno para darle contenido. Ver de dónde y de qué circunstancias proviene nuestra historia, junto a Jesús.

Si internalizamos estos valores, criterios Evangélicos, objetivos proyectos y utopías, sentido de la vida, podremos decir Feliz Navidad.

 

 

Dr. Mario Luis Piccoli

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