Las automotrices están endureciendo su política comercial, con el traslado directo de la devaluación a los valores de los 0km, a la vez que empiezan a reducir de forma paulatina y selectiva los descuentos que venían ofreciendo.
En noviembre, las listas de precios llegaron con aumentos de hasta 10% en algunas marcas, mientras que se recortó el monto de las bonificaciones.
Esto se debe a que el nivel de stock que hay en el sector fue disminuyendo y comienza a haber faltantes en algunos modelos. A fines de octubre, había en los depósitos de fábricas, concesionarias, importadores y puertos unas 123.000 unidades, cuando un año atrás se llegaron a contabilizar 350.000 vehículos sin compradores. La política de descuentos fue aliviando ese stock. El problema es que no se fueron consumiendo los modelos de manera proporcional por lo que ahora faltan los más demandados y sobran de los otros. Tampoco todas las marcas están en la misma situación.
Este cambio del mercado hace que algunas empresas empiecen a vender de forma más racional, es decir, al precio que le permita alguna rentabilidad. Es por eso que este mes se inició con subas importantes y menos incentivos para atraer compradores. Se estima que los próximos meses está política se profundizará y se pasará de un mercado de oferta a uno de demanda por lo que pueden faltar autos en los próximos meses.