Tener a Guillermo Francella como protagonista para una película argentina parece ser el secreto del éxito. Así se pudo comprobar, una vez más, con Granizo, el filme dirigido por Marcos Carnevale con guion de Nicolás Giacobone y Fernando Balmayor que se estrenó por Netflix el miércoles 30 de marzo.
No es simplemente una forma de decir: los números lo avalan. En Argentina, el largometraje logró posicionarse en 24 horas como lo más visto de la plataforma, estatus que mantiene hasta el día de hoy. Incluso, traspasó fronteras y en otros 22 países también logró escalar a lo más alto. Por caso, en América Latina, este lunes figura en el puesto número uno en Bahamas, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México, República Dominicana, Ecuador, Jamaica, El Salvador, Nicaragua, Guatemala, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Pero además, también logró alcanzar lo más alto de la plataforma en España, Portugal y Grecia.
En la trama, Miguel Flores -interpretado por Francella- es un meteorólogo admirado por sus seguidores. Es fuente de consulta confiable y es querido por todos. Luego de años de trabajo logró tener su propio programa de meteorología en televisión con una mega producción en el prime time. Pero su vida va a cambiar drásticamente cuando una noche, falle: no advirtió que se venía una gran tormenta con caída de granizo. Entre el repudio generalizado, Flores terminará abandonando Buenos Aires a escondidas para refugiarse junto a su hija en su Córdoba natal.
Otro aspecto destacado de la película son sus efectos especiales. El granizo es claramente un gran protagonista y resultó todo un desafío recrearlo la 9 de Julio y Corrientes, en la Ciudad de Buenos Aires. Al ser avenidas tan concurridas no existía la posibilidad de cortar las calles por días completos para la filmación. Pero durante la mitad del rodaje, por cuestiones asociadas a la pandemia, donde la circulación estaba reducida, pudieron usarse en toda su dimensión y recrear el granizo sin que eso afectara al tránsito.
La creación del granizo fue muy desafiante: se trataba de bolas de diferentes tamaños que fueron desarrolladas con la forma más verosímil a través del trabajo de posproducción. Fue entonces cuando se agregaron piezas digitales como las que chocan contra el Congreso de la Nación y el Obelisco. En el set se usó una base de lluvia y granizo cayendo como referencia, para luego terminar de completar en una etapa posterior con el granizo digital y generar la sensación de una única tormenta. Tal vez lo más trabajoso de este proceso consistió en que, después de cada escena, se debía barrer o juntar bolita por bolita, y secar lo mejor posible el suelo para hacer volver a llover o granizar para la toma siguiente.