La ex primera dama Fabiola Yañez declaró este martes durante cuatro horas, por videoconferencia, desde Madrid, ante el fiscal federal Ramiro González, en la causa contra Alberto Fernández por violencia de género.
En su declaración, que finalmente no fue presenciada por la defensa, por disposición del juez Julián Ercolini, la mujer habló sobre los primeros episodios de violencia física, y responsabilizó a Alberto Fernández por sus problemas con el alcohol.
Yañez ratificó que los hechos de violencia comenzaron en 2016, durante su convivencia en el departamento de Puerto Madero, y reveló que estuvo embarazada pero que debió abortar por presión de su expareja. En ese sentido, señaló que la pérdida de ese bebé, las presiones y el inicio de las agresiones físicas por parte del exmandatario lo que la llevó a refugiarse en el alcohol.
En su declaración, ratificó todo lo que había expuesto en la extensa presentación realizada por escrito el lunes, y se quebró en varias oportunidades al relatar los detalles de los hechos violentos. En ese sentido, se refirió a seis episodios que ocurrieron entre 2016 a la fecha, tres de los cuales ocurrieron en la Quinta de Olivos.
Además, Yañez aportó algunas fechas concretas, y precisó que el golpe de puño que le dejó el ojo morado ocurrió el 13 de agosto de 2021. Según su testimonio, fue después de haber discutido. «Como ya era habitual y como cierre de la discusión me pegó desde su lado de la cama un terrible golpe de puño. Grité y le dije ´¿que me hiciste?´. Pero nada, se dio vuelta y con ese golpe termino la discusión», había relatado en el escrito de 20 carillas presentado el lunes, en el que sostuvo que debió estar un mes sin salir de la Quinta para que nadie la viera a causa del gran moretón que le había quedado en la zona.
Asimismo, contó que ese mismo año él la tomó del cuello y que la violencia siguió escalando. Por otro lado, la ex primera dama también acusó al jefe de la Unidad Médica Presidencial y doctor de confianza de Fernández, Federico Saavedra, de haber ocultado una de las agresiones del expresidente cuando todavía no había nacido el hijo de ambos, Francisco.