Una tarde espléndida, una canchita de fútbol, el fogón preparando el chocolate y decenas de niños sentados para escuchar a los lectores voluntarios del Plan de Lectura Municipal.
Ayer viernes en el Barrio Sarmiento, un vecino amable permite enchufar el equipo de sonido a su red y el cable cruza la calle hasta el campito de juego.
Mamás con sus bebés en brazos y en changuitos se acercan al corro de chicos sentados en la gramilla.