El impacto de la pandemia en la economía argentina fue tan relevante que, pasado más de un año y medio del comienzo de la crisis sanitaria, la actividad económica todavía se encuentra por debajo del nivel que tenía en febrero de 2020, justo antes de la irrupción del COVID-19 que llevó a decretar la cuarentena el 20 de marzo de ese año. Desde ese piso que tocó en el segundo trimestre 2020 comenzó un camino de recuperación, pero que en comparación con los países de la región es mucho más acotado.
A diferencia de otras economías de América Latina, la Argentina ya arrastraba, antes de llegar a la situación de crisis pandémica una recesión desde mediados de 2018, que derivaron en devaluaciones sucesivas, aceleraciones en la inflación, caída del PBI y una suba del desempleo y la pobreza. De todas formas, hacia adelante, según estiman organismos internacionales, la Argentina todavía tendría un escenario de recuperación más lento que sus vecinos.
El atraso que acumula el repunte de la economía local se puede ver en un informe oficial hecho por el Ministerio de Desarrollo Productivo, que a través del Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI), mide en distintos trabajos el desempeño comparado con las economías del continente.