Se recomienda una «ventilación cruzada, distribuida y constante», esto es por ejemplo, «abrir ventanas y puertas de paredes opuestas (en caso de que existiera) y, en lugar de abrir mucho una ventana, repartir la misma abertura entre el mayor número de puntos posible.
También se menciona que «se puede reforzar la ventilación usando ventiladores de techo o de pared en dirección hacia la ventana (que ayuden a mover el aire hacia afuera)».
«Sabemos que no todas las aulas tienen ventanas y puertas en paredes opuestas, incluso hay aulas con pocas ventanas o ninguna. Aún en estos contextos, cada apertura de puerta y ventana contribuye a ventilar», señaló Rubinstein.