Boca quedó eliminado de la Copa Libertadores

Empataron 0-0, y el «Xeneize» quedó eliminado en los penales. Benedetto falló uno en los 90 y otro
en la tanda.

Boca igualó 0-0 este martes ante Corinthians, de Brasil, pero cayó en los penales y quedó eliminado
de la Copa Libertadores de América en los octavos de final.

El conjunto de Sebastián Battaglia hizo méritos para quedarse con el triunfo, pero le faltó
agresividad en el ataque y hasta falló las pocas claves que tuvo: Darío Benedetto erró un penal en
el primer tiempo y una clarísima casi abajo del arco.

Luego del tiempo reglamentario sin emociones, la definición se trasladó a los tiros desde el punto
del penal, toda una especialidad de la casa, aunque en este caso no pudo ser, más allá de que
Agustín Rossi atajó dos disparos.

Sebastián Villa, Benedetto (lo tiró a la tribuna) y Ramírez falleron sus disparos, y Corinthians se
metió en los cuartos de final de la Copa Libertadores, donde se enfrentará con el vencedor entre
Flamengo y Deportes Tolima.

Las presencias titulares concretadas por Sebastián Battaglia y los emparches realizados por su
colega portugués Vitor Pereira a partir de las numerosas bajas por lesiones en el equipo brasileño,
la más emblemática la del experimentado Willian (estuvo en el banco), generaron un partido
previsible desde sus raíces.

Boca estuvo entonces obligado a tomar la iniciativa, aunque no sea ese el principal atributo que
está empezando a identificar la línea de juego que pretende Battaglia, mientras que los brasileños,
con un estilo atípico para los equipos de su país, trataron de plantarse con la mayor solidez
posible cerca de su arquero Cassio para tratar de salir de contra si las circunstancias así lo
permitían.

A partir de esto fue que por toda lógica futbolera y de contextura de equipo, Boca estuvo forzado a
encontrar resquicios por los costados, más por el lado derecho del habilidoso Exequiel Zeballos que
por el izquierdo del veloz Sebastián Villa.

Es que el colombiano es más efectivo a campo abierto, y eso fue justamente lo que Corinthians no
permitió con su repliegue, por que lo que tenía que buscar Boca era generar espacios donde no los
había, y para eso era más útil Zeballos en los mano a mano que Villa con sus corridas.

Sin embargo fue el ex Deportes Tolima quien disfrutó de la primera ocasión de gol para su equipo
con un remate de zurda al primer palo de Cassio que fue bien desviado por el corpulento
guardavallas visitante.

El siguiente aviso de que Boca estaba imponiendo condiciones en su casa llegó justamente del otro
costado de la cancha, cuando Zeballos desequilibró a Fabio Santos y lanzó un preciso centro para la
entrada franca de Darío Benedetto, que en su centésima presentación con la camiseta auriazul
conectó defectuosamente de derecha enviando el balón muy por encima del travesaño desde adentro de
la propia área chica.

Este fue el preanuncio de un primer tiempo fatal para el atacante «xeneize», ya que sobre la media
hora iba a tener la mejor oportunidad posible para poner a su equipo en ventaja y la malogró.

La ocasión se generó tras un codazo en su área de Raúl Gustavo sobre el rostro de Guillermo «Pol»
Fernández que derivó en un penal sancionado a través del VAR por el árbitro uruguayo Andrés Matonte
y Benedetto terminó estrellando contra el palo izquierdo del arco de los paulistas. Después
mandaría a la tribuna el quinto en la definición por penales.

A partir de allí se apagó un tanto ese fuego de media hora que había tenido color azul y amarillo,
en parte porque el local sintió el impacto anímico de una noche que estaba viniendo torcida y otro
tanto porque los visitantes se entonaron con su trabajo defensivo al ver que la suerte no le estaba
resultando esquiva.

Esto se hizo extensivo al segundo tiempo, pero más que nada porque los boquense ya no pudieron
generar las mencionadas llegadas claras de la etapa inicial ante un rival apreciablemente interior.

Lo mejor del complemento entonces se dio por el costado izquierdo del ataque local con el tándem
colombiano Frank Fabra-Villa, ya que por el otro lado Zeballos no tuvo la misma participación del
primer tiempo y de hecho terminó siendo el único cambio que ensayó Battaglia, al ser relevado como
en la ida por Juan Ramírez promediando el complemento.

Pero como Boca avanzaba pero no atacaba, los brasileños empezaron a sentirse más cómodos y a
apostar cada vez con más fichas a un empate como el 0-0 de la ida que los condujera a la definición
por penales.

Y esto lo advirtió la hinchada «xeneize», que le empezó a reclamar mayor «prodigalidad» a sus
jugadores ante el temor de que alguna vez la historia habitualmente favorable desde los 12 pasos
termine fallando.

Pero la arenga no logró encender esa chispa que se les reclamaba a sus futbolistas y entonces el
camino seco condujo inevitablemente as los disparos desde el punto del penal, donde los méritos o
deméritos de los 90 minutos quedan archivados en el cajón de las excusas y los lamentos para
siempre.

 

 

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