Escándalo ambiental en Resistencia: acusan al municipio de tirar basura cerca de una laguna en la zona norte

Una nueva denuncia ambiental volvió a poner en foco la gestión de residuos de la Ciudad de Resistencia. Vecinos de la zona Norte denunciaron que camiones alquilados por la Municipalidad están arrojando basura y restos de poda en un terraplén cercano a una laguna, en lugar de trasladar los residuos hasta el predio de disposición final María Sara.

Según afirmaron en diálogo, la situación se explicaría debido a la falta de combustible suficiente para completar los viajes hasta el basural ubicado sobre la Ruta Provincial 13.

Los reclamos llegaron a este medio acompañados de videos en los que, según denunciaron los habitantes del sector, pueden verse camiones descargando residuos a cielo abierto en un área no habilitada para ese fin. Además, señalaron que se vieron afectados por el intenso humo y olor a quemado que se generó, debido a que además estarían quemando los residuos vegetales y plásticos.

Además de la acumulación de basura, los vecinos alertaron por el impacto ambiental que estaría generando la situación. Indicaron que los residuos y las ramas descargadas están siendo acumulados en el lugar y que incluso una laguna de la zona estaría siendo tapada de manera progresiva.

¿Qué pasa con la basura de Resistencia?
La denuncia vuelve a poner el foco sobre la crisis de tratamiento de residuos en Resistencia y sobre el histórico basural de María Sara, un predio que desde hace años acumula cuestionamientos ambientales, sanitarios y políticos.

Actualmente, cada habitante de la capital chaqueña genera alrededor de 1,3 kilos de residuos por día. Gran parte de esa basura termina en María Sara, un predio alquilado que funciona desde hace aproximadamente 14 años como basural a cielo abierto.

El lugar, ubicado cerca de Cote Lai, recibe cientos de toneladas de residuos diarios provenientes de Resistencia y otras localidades del área metropolitana. Especialistas y organizaciones ambientales vienen advirtiendo desde hace tiempo que el predio se encuentra prácticamente colapsado y que funciona sin condiciones adecuadas para el tratamiento final de los residuos.

Entre las principales críticas aparecen la falta de impermeabilización suficiente, la ausencia de tratamiento adecuado de lixiviados y el riesgo de contaminación del suelo, del aire y de las napas de agua.

A eso se suman las condiciones en las que trabajan recuperadores urbanos dentro del predio, expuestos a situaciones consideradas peligrosas e insalubres. Uno de los episodios más graves ocurrió en junio de 2024, cuando un contenedor cayó sobre varias personas dentro del basural.

Ahora, la nueva denuncia vecinal abre otro frente de conflicto: la posible aparición de basurales improvisados dentro de la propia ciudad.

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