El próximo 24 de marzo recordamos un nuevo aniversario del Golpe de Estado de 1976, en el marco de políticas de estado de Memoria, Verdad y Justicia que es uno de los hechos más importantes del Kichnerismo, que logro condenar a los genocidas en un nivel significativo.
En primer lugar, recordar a los desaparecidos, muertos, emboscados, presos políticos, sin causa, que se ocultaron en el monte en las montañas, que emigraron del país. La lucha de los organismos de derechos humanos las Madres Abuelas, dirigentes de ligas agrarias, gremiales, políticos, religiosos periodistas, docentes entre otros.
El golpe de estado de 1976 fue cívico, militar y eclesiástico. El impulso inicial del golpe fue de organizaciones de la oligarquía en especial la sociedad rural y su presidente José Alfredo Martínez de Hoz, que luego sería ministro de economía de la dictadura, los militares fueron el brazo armado de ese programa económico de concentración de la riqueza, esto se hizo con el aval y la complicidad y/o silencio de las Iglesias, en especial la católica.
Los servicios de inteligencia norteamericanos, en especial la CIA al recoger la experiencia de Vietnam decidió no intervenir directamente por el rechazo que generaba sino hacerlo por medio de las fuerzas armadas de cada país preparándolas con métodos terroristas para lograr el objetivo de sometimiento en el marco de la guerra fría. Que además luego de perder la guerra de Vietnam E.E.U.U. miro a América Latina para evitar la llegada de la Unión Soviética.
El Gobierno militar pergeñó un programa económico liberal de concentración de la riqueza que dejo a las grandes mayorías desprotegidas. Con los gremios intervenidos, con una publicidad dominante, que sometió por temor a las grandes masas. Fueron los años del incremento en la mortalidad infantil, del abandono del campo, de grandes sectores de trabajadores y campesinos.
La educación tuvo su momento más oscuro, nadie o muy pocos querían ser docentes se cerraban carreras y los salarios tuvieron una baja muy pronunciada. Docentes perseguidos y eliminados en especial docentes rurales, universitarios y gremialistas.
La noche negra de la dictadura sigue teniendo sus efectos aun hoy en el dolor de las familias, en las sentidas ausencias en el retraso histórico que le impuso al País condiciones viles de existencia.
Tenemos que comprender que cada día debemos hacer una mejor democracia participativa plural, respetuosa de los derechos y de las instituciones. Haciendo el mayor esfuerzo para recuperar aquellos sectores sociales que desde entonces son postergados y relegados en nuestra sociedad.
Dr Mario Luis Piccoli