El Bien Común se funda en la dignidad humana, que es igual para todas las personas. Esta dignidad proviene según las creencias dominantes en nuestra cultura por ser Imagen y Semejanza de Dios. Es además un ser único e irrepetible, un ser social llamado a un destino trascendente y a construir su propia historia, un ser con cuerpo y alma capaz de entrar en contacto con los demás y con la naturaleza, un ser con inteligencia y sabiduría, con consciencia moral capaz de discernir el bien del mal, un ser libre capaz de decidir por sí. Todos estos elementos componen lo que se denomina la dignidad humana.
Sobre esta doctrina de la dignidad humana se asienta el “bien común”, que lo podemos definir como el conjunto de condiciones que le permiten a los grupos y a cada uno de sus integrantes el logro más pleno y fácil de su propia perfección.-
El responsable último del bien común es el Estado, pero la ciudadanía tiene su cuota de responsabilidad que es preciso aportar, para producir una sociedad más justa, libre y soberana.
El Estado es el garante del bien común. Porque es un ente de derecho natural que nace de la condición social del Hombre y su carácter gregario, que se articula en un contrato social que nos permite vivir de modo comunitario.
Para que el bien común tenga consistencia se requiere respeto irrestricto a la persona humana, bienestar social promoviendo el desarrollo de los grupos y de las personas. Debe asegurar la paz como condición básica de la convivencia social.
La cultura actual y la sociedad actual no son proclives a favorecer el bien común.
En primer lugar, el individualismo del capitalismo del “sálvese quien pueda”, rompe el tejido social y degradan la comunidad política.
En segundo lugar, la cultura del consumismo conduce a un materialismo de hecho que invisibiliza los valores humanos y espirituales.
En tercer lugar, las violencias simbólicas en las redes sociales indican un camino de violencia y de fracaso de la condición humana en su capacidad de acordar y tener unidad de criterios en la diferencia.
En cuarto lugar, la desigualdad y la pobreza que son injustas y socialmente denigrante crean las condiciones de la violencia que se funda en último análisis en el sistema capitalista actual.
Se trata por tanto de reconstituir el tejido social a traves de las instituciones intermedias, para lograr una sociedad con dinámica propia, para frenar el individualismo y promover la solidaridad. Frente al materialismo se trata de promover los valores humanos y espirituales. Ante la violencia de distinta forma y grado se trata de promover la paz en todas sus formas y dimensiones. Ante la desigualdad es imprescindible desarrollar la justicia social, como modo de
distribución de la riqueza, atacando la pobreza entendida como el mayor lastre de la sociedad, se trata de que toda persona pueda vivir con dignidad.
Nuestra sociedad necesita cada vez más ciudadanos comprometidos con el bien común que busquen la paz y la justicia, la solidaridad y el bienestar general.
DR. MARIO LUIS PICCOLI