En silencio y sin hacer olas, el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional continúan esta semana con la evaluación del cumplimiento de las primeras metas del programa económico, en un ida y vuelta que buscará, además, recalibrar algunas de las variables decisivas del acuerdo, como la proyección de inflación y el sendero de reducción de subsidios.
La dinámica de las negociaciones en marcha es menos estructurada que en otras ocasiones: no hubo un anuncio formal de ninguno de los dos lados sobre el inicio de una misión especial o del comienzo de la revisión trimestral de objetivos, que servirá como habilitación para el segundo desembolso en vista, por otros USD 4.150 millones que alimentarán, al menos temporalmente, las reservas del Banco Central, hasta que el Gobierno tenga que utilizar esas divisas para pagar vencimientos al propio organismo.
En la Casa Rosada aseguran que el cumplimiento de las cinco metas exigibles por parte del FMI para contar con el nuevo giro de divisas desde Washington está asegurado: el objetivo de déficit primario fue sobrecumplido por $30.000 millones, más allá de que tuvo una contabilidad que fue cuestionada por algunos analistas, el de acumulación de reservas también fue alcanzado por las compras de dólares que hizo el BCRA y el financiamiento neto desde el Fondo, la emisión monetaria estuvo muy por debajo del tope para este trimestre, la deuda flotante tampoco superó el techo que establecieron el Gobierno y el FMI y no hubo atrasos en el pago de deuda externa.
El Gobierno asegura que cumplió los cinco objetivos que se evalúan en esta misión y que quedará habilitado a un nuevo desembolso
Esos son los cinco criterios de ejecución que acordaron el Poder Ejecutivo y el organismo para atravesar las sucesivas evaluaciones cada tres meses. Hay, en paralelo, lo que el programa económico llama “metas indicativas”, que aunque su nombre pueda sugerirlo, no son mandatarias para habilitar un desembolso, y no necesitan -a diferencia de los cinco criterios de ejecución- un waiver ante un caso eventual de incumplimiento. En este segundo grupo se ubican, por ejemplo, el piso de gasto social, un mínimo de ingresos fiscales al Estado y un límite a la intervención del BCRA al dólar futuro.