Adrián Spelta, fiscal rosarino que investiga el caso de Gustavo Elorrieta, el gendarme correntino que fuera asesinado el pasado 10 de julio en Roldan (una localidad ubicada a 25 kilómetros de Rosario), habló con LT7 sobre los detalles del caso.
«Fue todo planificado, al menos durante todo el mes de junio, ya que ellos (la ex esposa y el hijo) sabían que el 10 de julio él volvía de Buenos Aires. Fue realmente perverso, porque implicó la planificación de varias personas para quitarle la vida, por un móvil insignificante, como lo es una relación que se termina», manifestó Spelta.
Los principales sospechosos señalados como autores del crimen son Mercedes Encina Flores (42), la ex del gendarme, y dos allegados a la mujer y a su hijo -a disposición de la justicia de menores- Mario Luis Faetani (26) y Alex Galarza (18) quienes comenzaron a frecuentar a la familia meses atrás y se vincularon a fondo en el plan homicida en sucesivas reuniones. «Fue todo muy confuso como comenzó: nosotros encontramos su auto accidentado y con sangre de la gente que se había accidentado. Cuando los peritos llegaron al lugar, encontraron una bolsa, con más sangre, que nada tenía que ver con el accidente. Pero hasta ese momento no había nadie buscado, no había pedidos de paradero, no había vinculación con un homicidio. Hasta que a los 15 días Gendarmería informa que uno de sus efectivos nunca se había presentado a trabajar y que estaba desaparecido. Recién ahí lo pudimos vincular», explicó el fiscal a cargo de la investigación.
«Entonces fuimos hasta la casa, hicimos pericias con luminol, y determinamos que allí había ocurrido un hecho violento, porque había mucha sangre en una pared recién pintada, que había sido limpiada, pero que se iluminaba bajo la luz negra, señalando la sangre que se había salpicado», detalló.
«Luego encontramos toda la documentación de la persona, hasta que fuimos llegando a personas que nos fueron contando que esto había sido planificado, amigos del hijo, a los que se los había invitado a participar del hecho. Todo guiado y planificado, a criterio de la fiscalía, por la madre. Durante todo el mes de junio se fueron reuniendo y les fueron insistiendo para realizar esto», agregó.
Consultado sobre las certezas que existen de que el crimen efectivamente se haya planificado durante un mes, Spelta explicó: «El 12 de junio Elorrieta fue por penúltima vez a Roldán para el cumpleaños de su hija más chica, que es ajena a todo esto. Ese día, él manifiesta que quería terminar su matrimonio, porque había formado una nueva relación en Buenos Aires. A partir de ahí, una testigo, amiga de la familia, cuenta que comenzaron los intentos de persuadirlos de actuar en contra de este hombre. Ella también había estado en una de esas reuniones, que tuvieron lugar en junio, en las que intentaban sumar gente. Hasta que finalmente quedaron tres personas, el hijo y dos muchachos más, uno de ellos más vinculado a ella y el otro, amigo del hijo».
«Hay un quinto, que no participó del homicidio, pero al que invitaron a manejar el vehículo con el que descartaron los elementos involucrados con el crimen», agregó. Otras pruebas encontradas por los investigadores, incluyen la maza con la que lo habrían ultimado, que estaba dentro de la bolsa con sangre mencionada anteriormente, y jeringas con sedantes, que suponen usaron para sedarlo. Los golpes que recibió y que lo mataron fueron dados sobre la coronilla, por lo que presumen que estaba sentado y sedado al momento del ataque.