Terminó el velatorio del Indio Solari: pasaron 15.000 personas por hora

Una multitud se acercó al Microestadio Gatica de Villa Domínico, en el partido de Avellaneda, para darle un último adiós a Carlos Alberto “Indio” Solari, quien fue hallado sin vida el viernes 5 de junio a las 9 de la mañana, cerca de la piscina de su casa en Parque Leloir. Según la autopsia, murió de un accidente cerebrovascular (ACV).

El velorio comenzó a las 10 de la mañana del domingo, una hora antes de lo previsto, debido a la masiva presencia de seguidores que formaron una fila que llegó a extenderse por casi 8 kilómetros, cerca del límite con la Ciudad de Buenos Aires. El ingreso al predio se mantuvo abierto desde entonces y hasta la madrugada de este lunes cuando el flujo de fanáticos, que se había mantenido en constante movimiento pese a la lluvia y las bajas temperaturas, comenzó a mermar. Se contabilizaron 15.000 personas por hora

La familia había anticipado en un comunicado que la ceremonia continuaría sin horario de cierre “hasta que haga falta, para que nadie pierda su oportunidad de decirle adiós», pero cerca de las 4.30 se cerró la transmisión en vivo.

Hacia las primeras horas del día, el Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires emitió un comunicado para confirmar la culminación del evento masivo, precisando que la determinación de dar por terminado el velatorio público en el predio de Avellaneda fue consensuada junto a los familiares directos del músico una vez que se desconcentraron los últimos contingentes de seguidores.

Por el momento no hay comunicación oficial acerca de cómo continuará la despedida -que tuvo lugar en el predio de la avenida Mitre al 5000, en el Parque de los Trabajadores- ni tampoco hubo información sobre el traslado del cuerpo.

La despedida al Indio Solari adquirió dimensiones históricas. Los organizadores anunciaron que más de un millón de personas pasaron por el lugar para rendir homenaje al líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Entre banderas, remeras, flores, velas y canciones que sonaban desde parlantes y balcones, miles de fanáticos de distintas generaciones compartieron una emotiva vigilia marcada por el recuerdo y la emoción.

En medio de aplausos, lágrimas y cánticos como “soy redondo hasta que me muera”, numerosos asistentes definieron el encuentro como un reencuentro colectivo.

 


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