En América Latina Hay un empate horroroso entre las posiciones neoliberales y los sectores progresistas que componen el entramado político y social del Continente, tal como lo refiere el intelectual y ex vice presidente de Bolivia García Lineras.
Esta situación no permite avanzar al continente en una estrategia conjunta de orientación de las fuerzas productivas, definiendo el rol y función del Estado, la participación ciudadana y los mecanismos de control, por parte de las organizaciones de la sociedad civil.
En el entendimiento que la aplicación de los programas denominados Neo Liberales no son aplicables en América Latina porque hay empresas monopólicas, porque se forman trust en ciertos sectores como el petrolero, porque en áreas muy sensibles como alimentos hay pocas empresas muy concentradas que establecen las pautas comerciales por sobre los estados, lo mismo sucede en el sector energético y sobre todo los bancos que imponen estándares de rentabilidad a los estados.
El camino para América Latina no es el neoliberalismo, ¿Qué pueden hacer entonces los sectores progresistas, o que simplemente no son Liberales?.
La categoría POPULISMO es un buen concepto para pensar una sociedad y un estado en términos de crecimiento económico con desarrollo, inclusión, movilidad social ascendente, calidad de vida, en el que el Estado preste los servicios esenciales con calidad como Educación, salud, Justicia y Seguridad.
Ni bien lo permita la pandemia los sectores Populares deben ganar la calle porque esa es su historia, su metodología. Y como logro las conquistas que a pesar de todo perduran en el tiempo, el Estado de hecho y la Democracia lo requieren.
Los sectores Progresistas deben profundizar una estrategia comunicacional más contundente en los ámbitos que sea posible como las redes sociales y las comunicaciones populares.
Se trata de politizar la sociedad para darle herramientas que permitan crear un juicio critico y poder defender sus propias conquistas y los derechos que faltan. La sociedad movilizada es un limite para los excesos y para lograr una sociedad con esperanza y feliz.
DR. MARIO LUIS PICCOLI