En la primera quincena de mayo la cantidad de personas con COVID-19 internadas en Unidades de Terapia Intensiva a nivel país comenzó un crecimiento en forma sostenida; ya en ese momento había alcanzado valores similares a los peores registros de la pandemia en 2020.
Al 4 de junio, el 58% de las provincias del país informaron que la ocupación que tenían era mayor al 90%; sin embargo, en todas las jurisdicciones la SATI observó que la ocupación presentaba una «meseta» o incluso «un leve descenso» a excepción de «Córdoba, La Rioja, Santa Cruz y Tierra del Fuego donde se observa un ascenso».
Otro dato que la SATI está comenzando a analizar es el vínculo entre los casos graves y el embarazo o puerperio. En este informe de la sociedad científica, participaron 62 UTIs del AMBA, que implican 1.416 camas, donde se registró una ocupación del 94%. De los pacientes en cuidados intensivos, el 80% son personas con Covid-19; de los cuales el 80% requieren ventilación mecánica. El 48% de las instituciones indicó no tener camas disponibles y «un 15% menos que la semana pasada», destacó la SATI.
En relación al déficit de insumos, el informe relevó una faltante de «sedación, analgesia y relajación que se mantiene persistentemente alto en los últimos tres meses», y sólo el 39% de las instituciones indicaron no tener déficit de ningún insumo. Otro dato que la SATI está comenzando a analizar es el vínculo entre los casos graves y el embarazo o puerperio.
En este contexto, relevaron que al 4 de junio se encontraban internadas en UTI 45 pacientes obstétricas (embarazadas y puérperas), con una edad promedio de 33 años. De este universo el 30% cursaban un embarazo menor a 30 semanas y al 53% de las pacientes se le indicó la suspensión del embarazo, cinco de ellas tenían una gestación menor a 30 semanas.
El 53% de las pacientes obstétricas presentaban comorbilidades: obesidad 49%, asma 7%, hipertensión arterial 4%; y el 62% requirió ventilación mecánica. En referencia a la mortalidad, desde marzo hasta la fecha las instituciones reportaron 302 embarazadas COVID-19 positivos en UTI, de las cuales 33 (11%) fallecieron.