Alrededor de las 23, los agentes se hicieron presentes a inmediaciones del Barrio San Valentín, debido a la información de que personas desconocidas intentarían comercializar instrumentos musicales que habrían sido sustraídos de una iglesia. Allí observaron a un hombre que, al notar la presencia policial, arrojó varios elementos y se perdió de vista.
Ante la situación, los policías secuestraron una guitarra eléctrica marca Fender, una guitarra acústica, una potencia y tres micrófonos.
Finalmente, todo lo secuestrado fue trasladado a la comisaría, para posteriormente ser devuelto a su dueño, previa acreditación de propiedad y reconocimiento.