El juicio contra Cristian «Pity» Álvarez por el homicidio de Cristian Maximiliano Díaz continuará este miércoles con una segunda audiencia centrada en cinco testimonios que buscarán reconstruir la pelea previa, el momento de los disparos y la conducta posterior del músico durante la madrugada del 12 de julio de 2018, en el barrio Samoré de Villa Lugano.
Entre los convocados aparecen dos testigos considerados centrales: Agustina Inbernoz, pareja de Álvarez al momento del hecho, y Carlos Stiempcich, amigo de la víctima y presente durante el enfrentamiento. Sus declaraciones podrían resultar determinantes para establecer qué ocurrió antes de que el músico sacara una pistola calibre .25 y disparara cuatro veces contra Díaz.
También declararán Verónica Elizabeth Román, última pareja de Díaz y madre de su segunda hija; Raúl Alberto Prieto Inbernoz, padrastro de Agustina; y Alejandro Marcelo Pedroso, vecino del complejo Samoré que escuchó las detonaciones y observó parte de la secuencia posterior.
El debate está a cargo de Gustavo Goerner, Juan María Ramos Padilla y Hugo Navarro, integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 29, que comenzó a juzgar al ex líder de Viejas Locas e Intoxicados esta semana.
La cantidad de testigos prevista para esta segunda jornada fue acordada tras la primera audiencia, luego de que la defensa de Álvarez advirtiera que el músico tendría dificultades para mantener la atención durante una extensa sucesión de declaraciones.
La pelea que terminó con cuatro disparos
Según la acusación, Álvarez y Díaz se conocían del barrio y mantenían un conflicto previo vinculado con una mochila. El músico acusaba al «Gringo» de haberle sustraído pertenencias y aquella madrugada volvieron a encontrarse.
La discusión escaló hasta convertirse en una pelea cuerpo a cuerpo. Carlos Stiempcich estaba junto a Díaz y presenció ese primer tramo de la secuencia, por lo que su testimonio será clave para reconstruir cómo comenzó el enfrentamiento y qué ocurrió inmediatamente antes de que apareciera el arma.
La situación cambió cuando Álvarez sacó una pistola calibre .25. De acuerdo con la reconstrucción de la acusación, realizó un primer disparo que impactó en el rostro de Díaz y posteriormente efectuó otros tres tiros. La víctima murió en el lugar.
Agustina Inbernoz también estaba allí junto al músico y podrá aportar detalles tanto sobre el enfrentamiento como sobre los minutos posteriores. Debido a que actualmente reside fuera del país, su declaración se realizará mediante Zoom.
Fue en ese momento cuando apareció una de las frases que volverá a escucharse durante el juicio. «¿Qué hiciste, Cristian? ¿Qué hiciste?».
El vecino Alejandro Marcelo Pedroso relató durante la investigación que escuchó primero una discusión y luego varias detonaciones. Cuando se asomó, observó a una mujer junto a Álvarez y la escuchó preguntarle: «¿Qué hiciste?».
Qué hizo «Pity» después del crimen
Los testimonios también permitirán reconstruir los movimientos posteriores de Álvarez. Tras el homicidio, el músico abandonó el barrio a bordo de un Volkswagen Polo. Durante el recorrido se deshizo de la pistola, que fue arrojada en una alcantarilla de la colectora de la autopista Dellepiane.
Después se dirigió al boliche Pinar de Rocha, en Ramos Mejía, y permaneció prófugo hasta el día siguiente, cuando se entregó en la Comisaría 52 de Villa Lugano.
La autoría material del crimen no aparece como el principal punto de controversia del juicio. El propio Álvarez reconoció públicamente haber matado a Díaz al momento de entregarse. «Lo maté porque era entre él o yo. Cualquier animal hubiera hecho lo mismo», dijo entonces frente a las cámaras.
La discusión judicial estará puesta especialmente en qué ocurrió antes de los disparos y cuál era el estado psíquico del músico al momento del hecho .
Aunque Álvarez no declaró durante la instrucción, posteriormente presentó un escrito en el que habló de «confusión, locura y miedo» y aseguró que creyó que su vida estaba en peligro.
El estado mental del músico, otro eje del proceso
Los testimonios de quienes estuvieron aquella madrugada también podrían aportar elementos para determinar si Álvarez comprendía plenamente la criminalidad de sus actos, una cuestión que tendrá peso durante el proceso.
Ese debate es distinto al que atravesó la primera audiencia respecto de su capacidad actual para afrontar el juicio . Durante la jornada inicial, la defensa volvió a solicitar la suspensión del debate al señalar que el músico permanecía por momentos con los ojos cerrados y parecía dormido.
«El señor Álvarez no está presente», sostuvo. El fiscal Sandro Abraldes se opuso al pedido y puso como argumento la actividad pública desarrollada por el cantante durante los últimos meses.
«La otra posibilidad es que al señor «Pity» Álvarez este juicio lo aburra. Dormirse o aburrirse no habilita a suspender el debate», respondió. El tribunal finalmente rechazó el planteo y consideró que no existe un impedimento que obligue a suspender el proceso.
Desde el entorno de Álvarez, en cambio, sostienen que su comportamiento durante las audiencias responde a su condición de salud y no a una estrategia.
«Su estado de salud es real. Tiene un daño psíquico importante producto del consumo de drogas», señalaron. «Una cosa es hacer un recital, cantar en modo automático, y otra es que entienda un debate».
El juicio continuará los días 14, 19, 24, 26 y 31 de agosto, y 2, 7, 9 y 14 de septiembre, en los tribunales ubicados en Paraguay 1536, en el barrio porteño de Recoleta.
En caso de ser condenado por homicidio, «Pity» Álvarez podría recibir una pena de entre 8 y 25 años de prisión .