Con sabor a poco por el triunfo a medias que representó la aprobación en general de la múltiples veces modificada y recortada ley Ómnibus, el Gobierno enfrenta con el Presidente fuera del país el tramo más complicado de la negociación con la oposición dialoguista por el proyecto fundamental de la administración libertaria. Javier Milei viaja a Israel mañana y se quedará durante seis días para afianzar las ya cercanas relaciones con el gobierno de Netanyahu en la guerra contra Hamas.
Luego viajará a Italia para ver Giorgia Meloni. Y finalmente desembarcará en el Vaticano para reunirse con el papa Francisco. Volverá recién para el (eventual) debate en el Senado, que está sujeto al devenir de los próximos días en Diputados.
Con el jefe de Estado ausente, las negociaciones quedarán más que nunca delegadas en sus colaboradores de mayor confianza: el ministro del Interior, Guillermo Francos, que tomó las riendas de los diálogos con las otras bancadas esta semana; el principal asesor del primer mandatario, Santiago Caputo, que acaba de ser contratado bajo la órbita de Karina Milei; y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. También participarán el asesor de este último, “Lule” Menem, y el vicejefe de Gabinete, José Rolandi, delegado de Nicolás Posse, que tampoco estará en el país porque acompañará a Milei al viaje oficial junto a Karina Milei y la canciller Diana Mondino. Francos viajará recién el 12 para acompañarlos en la audiencia con el Papa, y para entonces espera que el proyecto haya pasado de cámara.