Una imagen que despierta nostalgia y trae a la memoria una costumbre que durante años fue parte de la vida escolar comenzó a circular en redes sociales.
La fotografía muestra guardapolvos blancos llenos de firmas, dibujos, mensajes y dedicatorias, realizados por compañeros y amigos como recuerdo de una etapa que llegaba a su fin. Junto a la imagen aparece una frase que resume el sentimiento de quienes vivieron aquella época: “Nada de camperas para egresados. Y éramos mucho más felices”.
Antes de que las tradicionales camperas de egresados se convirtieran en uno de los símbolos de los últimos años de la escuela, muchos estudiantes tenían otra forma de guardar un recuerdo de sus compañeros: escribir sus nombres, dejar una dedicatoria, hacer un dibujo o simplemente estampar una frase en el guardapolvo.
Cada firma representaba una amistad, una anécdota o un momento compartido. El guardapolvo, que durante años había acompañado a los alumnos en las aulas, terminaba convertido en una especie de álbum de recuerdos hecho de puño y letra.
Hoy, esa costumbre quedó prácticamente en el recuerdo para muchas generaciones, reemplazada por nuevas tradiciones, entre ellas las camperas personalizadas, las fotografías y las celebraciones de egresados.
La imagen vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que suele aparecer cada vez que circulan este tipo de recuerdos: ¿eran más felices aquellas épocas o simplemente aprendimos a valorar más esos pequeños momentos con el paso de los años?
💬 ¿Vos también terminaste la escuela con el guardapolvo lleno de firmas y mensajes?