El presidente Javier Milei destacó el rol de Vaca Muerta en el crecimiento económico del país y buscó atraer nuevas inversiones al sector energético, durante su discurso ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York.
En ese marco, el jefe de Estado le envió un mensaje directo a los empresarios del sector energético mundial mientras mantiene su gira por Nueva York. «Vengan, inviertan, desarróllenla. Háganlo con nosotros», expresó.
Ante representantes de distintos países, el presidente destacó las cualidades del yacimiento argentino y lo presentó como una oportunidad de desarrollo para las próximas décadas, al tiempo que también aseguró que tiene el potencial para convertirse en una de las grandes protagonistas del mercado energético internacional.
La convocatoria formó parte de su tercer discurso ante el plenario de las Naciones Unidas.
Sin embargo, Milei aclaró que la invitación tiene un límite y excluyó a las compañías vinculadas con la explotación de recursos naturales en las Islas Malvinas. «No seremos indiferentes frente a quienes explotan recursos bajo ocupación externa ilegal», afirmó.
En esa línea, el presidente también sostuvo que la Argentina adoptará una posición más activa frente a la disputa por las islas. Respecto a eso, señaló que el país «no se va a sentar a esperar» una respuesta de la ONU y de la comunidad internacional y aseguró que tomará «cartas en el asunto».
EL PLANTEO POR MALVINAS ANTE LA ONU
El presidente Javier Milei criticó a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en la Asamblea General del organismo multilateral, por su falta de acción en el conflicto por la soberanía de las Islas Malvinas y le reclamó a Gran Bretaña reanudar negociaciones. Ante líderes mundiales, el mandatario acusó al organismo internacional de «mirar para otro lado» y ratificó que su gobierno eligió ejercer «una defensa pacífica, práctica y efectiva» de la soberanía argentina de las islas. El mandatario expuso por tercera vez ante los líderes mundiales.
«Malvinas es para nosotros una causa nacional. Y es también una prueba de la distancia que puede existir entre las palabras de las instituciones internacionales y la realidad sobre la que pretenden actuar. La ONU se comprometió a hacer respetar el derecho internacional, a defender la soberanía de las naciones y ofrecer un foro donde los conflictos se resolvieran por la cooperación en vez de resolverse instantáneamente por las armas. Se propuso defender la soberanía territorial de sus miembros, pero decidió mirar para otro lado respecto a la situación de las islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y espacios marítimos circundantes», afirmó.
Milei mencionó en la ONU que «hace 50 años esta misma Asamblea aprobó la resolución 3149, que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras la disputa (la soberanía de las islas Malvinas) permaneciera abierta. 50 años después, la situación no ha cambiado, pero las modificaciones unilaterales continúan».
«Hoy, el proyecto Sea Lion avanza en la extracción de petróleo en la plataforma continental argentina correspondiente a la cuenca Malvinas Norte mediante licencias británicas que Argentina rechaza por ilegales e ilegítimas», expresó.
Asimismo, el mandatario advirtió que «toda actuación en este sentido constituye un acto ilícito a la luz del derecho internacional», y agregó: «¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos pero impotente frente a la realidad? Faltan consecuencias porque una institución que no logra que su palabra pese sobre los hechos pierde su autoridad. Quienes siguen las reglas no tienen recompensa alguna por hacerlo mientras que quienes incumplen no reciben la menor represalia».
«Elegimos una defensa pacifica, práctica y efectiva de Malvinas. El principio de libre determinación no aplica en este caso porque es una población implantada por la potencia ocupante sobre un territorio cuya soberanía se encuentra en disputa. Ese principio existe para liberar pueblos colonizados, no para consagrar situaciones derivadas de la colonización. Si el Reino Unido sostiene una interpretación selectiva del principio de libre determinación respecto de las islas Malvinas deberá explicar también cómo concilia ese criterio con los debates sobre autodeterminación existente dentro de su propio territorio», remarcó.