El cambio de voluntad política quedó reflejado en las visitas a Argentina y Uruguay -dos socios estratégicos pero enfrentados por sus miradas divergentes sobre el Mercosur- y en la participación en Buenos Aires de la VII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), un foro que Bolsonaro había abandonado hace tres años.
«Regresé a la presidencia no solo para solucionar los problemas del pueblo brasileño. Regresé porque creo en el multilateralismo y quiero fortalecer el Mercosur, la Unasur, la Celac, y quiero luchar por una nueva gobernanza mundial», dijo Lula el miércoles al concluir su viaje en Montevideo.
«Lula claramente quiere mostrar y encarnar la vuelta de Brasil a la región y jugar un rol clave en la arquitectura latinoamericana», dijo a Télam Juan Negri, director de Ciencia Política y de Estudios Internacionales en la Universidad Torcuato Di Tella.
Para el analista, este primer viaje del presidente brasileño, demostró su intención de perfilarse como una «potencia regional constructiva», una «locomotora» que integre a la región hacia un lugar más productivo.