«Los debates presidenciales son el evento de campaña con mayor resonancia», afirma una investigación

Los debates presidenciales incrementan y robustecen la información con que cuentan los electores y son una oportunidad para mejorar la imagen y los niveles de conocimiento de los candidatos en la población pero en la gran mayoría de los casos antes de modificarlas, solo refuerzan las preferencias preexistentes de los votantes, señaló una investigación académica publicada en las últimas semanas en formato libro.
«Los debates resultan muchas veces fascinantes. Los miramos, opinamos y decimos quién ganó o quién perdió. Por ejemplo, entre los cinco ratings televisivos más importantes de los últimos 40 años de democracia se encuentra el debate que tuvieron Daniel Scioli y Mauricio Macri en 2015», dijo en una entrevista con Télam la socióloga, magíster en Comunicación Política y directora del Observatorio de Investigación Pulsar.UBA Daniela Barbieri, coautora junto al politólogo Augusto Reina del libro «Debatir para presidir», publicado por Eudeba.
El libro, cuyo prólogo fue escrito por el consultor catalán Antoni Gutiérrez-Rubí, puso el foco en el debate presidencial realizado en 2019 y la investigación desarrollada procura ser un primer paso en la producción de evidencias y conocimientos sobre el impacto de la presentación de los candidatos en el electorado.
«Debatir para presidir» aborda, mediante un enfoque que combina teoría y práctica, la evolución histórica de los debates, sus efectos sobre los votantes, el impacto de los mensajes políticos y las estrategias discursivas utilizadas por quienes participaron en esta instancia de discusión entre lo candidatos, que fue establecida como obligatoria en la Ley 19.945 del Código Nacional Electoral.
Hasta el momento se llevaron a cabo cuatro debates presidenciales: dos en 2015 (en uno de ellos solo participaron Scioli y Macri, los candidatos que disputaron la presidencia en un balotaje) y los restantes, en 2019. En todos los casos sólo pudieron debatir, tal como marca la norma, los aspirantes presidenciales que superaron el mínimo de votos establecido para las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
Para las próximas elecciones presidenciales, la Cámara Nacional Electoral (CNE) estableció que los dos debates entre candidatos se realicen el 1 de octubre en el Centro de Convenciones Provincial Forum, en la ciudad de Santiago del Estero, que estará a cargo de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE); y el domingo 8 en el Salón de Actos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Pulsar.UBA impulsa en paralelo con el desarrollo del segundo debate presidencial, como lo hizo en 2019, un estudio, por medio de una aplicación, acerca de las percepciones sociales ante este tipo de eventos políticos.
Una prueba piloto del estudio fue realizada el miércoles durante el debate que enfrentó en el canal de noticias TN a los candidatos a vicepresidentes de la Nación Agustín Rossi (Unión por la Patria), Victoria Villarruel (La Libertad Avanza), Luis Petri (Juntos por el Cambio), Florencio Randazzo (Hacemos por Nuestro País) y Nicolás del Caño (Frente de Izquierda y de Trabajadores – Unidad).
En esa instancia, 25 estudiantes de Ciencia Política de la UBA valoraron positiva y negativamente los intercambios entre los candidatos. Para el 8 de octubre se llevará a cabo el mismo estudio, pero con 110 ciudadanos representativos por edad, género y procedencia.

Télam: El libro señala que existe la impresión de que los debates únicamente refuerzan las preferencias preexistentes de los votantes pero no las modifican. En las últimas PASO se registró una notoria ausencia del electorado en las urnas. ¿El debate puede convocar a esa ciudadanía a emitir su voto en los próximos comicios?

Daniela Barbieri: Lo que nos movilizó a llevar a cabo esta investigación, de la que después surgió el libro, fue el interrogante de cómo impactan los debates en el electorado. Con respecto a las preferencias preexistentes, lo que vimos como principales hallazgos es que lo que se modifican, por sobre todas las cosas, son las ganancias cognitivas de los electores. Es decir, la información con la que contaban los electores al momento del debate aumenta luego del debate. Y, por otro lado, el debate horizontaliza la oferta y propicia un aumento sustancial del nivel de conocimiento de las candidaturas y hasta puede mejorar la imagen de los postulantes ante la sociedad. En un contexto de ausentismo, entonces, el debate puede generar en esos electores mayores ganancias cognitivas y les otorga una información que puede incidir en la toma de decisiones acerca de si ir a votar en la elección.

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