Un informe del Banco Provincia reveló que el 40% de los jóvenes que accedió a un crédito no logra pagarlo. La falta de empleo registrado y de ingresos estables hace que muchos comiencen su vida financiera con deudas y antecedentes negativos.
Cada vez más jóvenes argentinos comienzan su vida financiera en una situación de vulnerabilidad. Según un informe elaborado por el Banco Provincia, nueve de cada diez personas de entre 18 y 21 años que ingresan en mora lo hacen antes de conseguir su primer empleo formal, un escenario que refleja el impacto de la precarización laboral y las dificultades para acceder a un trabajo registrado.
El estudio, realizado por el área de Microcréditos de la entidad, señala que el 40% de los jóvenes que tomó un crédito no logra cumplir con los pagos. Dentro de ese grupo, el 90% se endeudó antes de ingresar al mercado laboral formal, lo que afecta su historial crediticio desde el inicio de su vida económica.
«Los últimos datos muestran que cada vez más jóvenes acceden al crédito en contextos de alta vulnerabilidad económica, sin trabajo ni ingresos estables o herramientas suficientes para sostenerlo. Esto genera un endeudamiento temprano que afecta su historial crediticio e impacta en su futuro económico», explicó el director del Banco Provincia, Alejandro Formento.
El relevamiento también advierte que el fenómeno es más marcado en las empresas de tecnología financiera (fintech), donde los niveles de incumplimiento superan a los registrados en los bancos tradicionales.
La situación resulta especialmente preocupante cuando se trata del primer acceso al financiamiento. Más de uno de cada tres jóvenes que obtuvo su primer crédito durante 2025 terminó en mora. Además, el riesgo aumenta cuanto menor es la edad de ingreso al sistema: entre quienes accedieron al crédito a los 21 años, el 31% registró incumplimientos, mientras que esa proporción trepa al 44% entre quienes lo hicieron a los 19 años.
Desde el Banco Provincia remarcaron que la inclusión financiera no puede limitarse al acceso al crédito. «Sin tasas y condiciones sostenibles, asesoramiento y educación financiera, esa inclusión es una ilusión», sostuvo Formento.
El directivo agregó que la entidad impulsa una política basada en el acompañamiento y la capacitación para evitar que el crédito se convierta en un nuevo factor de exclusión económica.
El informe se suma a otros indicadores que muestran el deterioro de la situación económica de los hogares. La pérdida del poder adquisitivo del salario mínimo y el aumento del endeudamiento familiar, reflejado en distintos informes del Banco Central, evidencian que cada vez más personas recurren al crédito para afrontar gastos cotidianos.
En ese contexto, los especialistas advierten que el problema trasciende lo financiero. Para una parte importante de esta generación, la vida económica comienza con deudas y antecedentes de mora, una condición que puede dificultar el acceso a nuevos créditos, alquileres, financiamiento e incluso a determinadas oportunidades laborales en el futuro.