Un importante hallazgo paleontológico sorprendió a trabajadores de una cantera de Cinco Saltos, en la provincia de Río Negro, donde fueron encontrados restos fósiles de un titanosaurio, un grupo de dinosaurios herbívoros que habitó la Patagonia hace millones de años. El descubrimiento obligó a detener las tareas que se desarrollaban en el lugar para permitir la intervención de especialistas y garantizar la preservación del material .
Entre las piezas recuperadas se destaca un fémur de entre 1,10 y 1,15 metros de longitud, que apareció en una sola pieza y presenta un excelente estado de conservación. Se trata de una condición poco frecuente en este tipo de hallazgos, ya que los huesos suelen encontrarse fragmentados por el paso del tiempo y los procesos geológicos.
El descubrimiento ocurrió mientras trabajadores de la Empresa de Desarrollo Hidrocarburífero Provincial S.A. (Edhipsa) realizaban tareas en la cantera. Al advertir la presencia de restos óseos, los operarios interrumpieron las actividades y dieron aviso a las autoridades provinciales para activar el protocolo correspondiente.
La recuperación estuvo a cargo de la Dirección de Patrimonio y Museos de la Secretaría de Cultura de Río Negro, con la colaboración de especialistas del Museo Patagónico de Ciencias Naturales de General Roca.
Una vez realizada la extracción, los restos fueron trasladados a esa institución, donde permanecerán bajo resguardo hasta que los investigadores puedan avanzar con los estudios científicos.
Además del fémur, se recuperaron otros elementos óseos, entre ellos costillas y vértebras, que permitirán ampliar la información sobre el ejemplar encontrado.
El director de Patrimonio y Museos de Río Negro, Pablo Chafrat, destacó la importancia de la rápida intervención de los trabajadores y la coordinación entre los distintos organismos que participaron del procedimiento.
«Río Negro cuenta con profesionales muy capacitados, muchos de ellos formados en universidades públicas de nuestra región, que llevan adelante una tarea fundamental para proteger este patrimonio», señaló.
El funcionario también remarcó que detrás de cada descubrimiento existe un trabajo científico y técnico que permite transformar los restos fósiles en conocimiento para la comunidad.
Los titanosaurios fueron un grupo de dinosaurios saurópodos herbívoros, caracterizados por sus largos cuellos y colas. Sus representantes habitaron distintas regiones del planeta y dejaron en la Patagonia uno de los registros paleontológicos más importantes del mundo.
De acuerdo con especialistas que estudiaron los sedimentos de la zona, el material de la cantera tendría una antigüedad cercana a los 70 millones de años, correspondiente al período Cretácico.
En aquella época, hacia el final de la era de los dinosaurios, los saurópodos que habitaban esta región presentaban características diferentes de las de otros ejemplares gigantes encontrados en distintas zonas de la Patagonia. Algunos tenían un tamaño mediano en comparación con los enormes dinosaurios registrados en otros yacimientos.
El estudio de los huesos recuperados permitirá obtener nuevos datos sobre su anatomía y las características de los animales que habitaron ese territorio.
El hallazgo no solo generó interés científico, sino que también obligó a modificar el funcionamiento de la cantera. Las actividades fueron interrumpidas para facilitar el rescate de los fósiles y evitar que la maquinaria pudiera dañar las piezas.
Una vez completado el operativo, la empresa podrá retomar sus tareas, aunque bajo condiciones especiales: deberá contar con la presencia de un paleontólogo o un técnico especializado mientras avance con los movimientos de tierra en el sector.
La medida responde al potencial paleontológico de la zona y busca garantizar que cualquier nuevo descubrimiento pueda ser identificado y preservado.
El procedimiento establece que, ante la aparición de otros restos, los trabajos deberán detenerse nuevamente y las autoridades tendrán que intervenir para evaluar la situación.
El descubrimiento de Cinco Saltos vuelve a poner en evidencia la riqueza paleontológica de Río Negro y el valor científico de los yacimientos patagónicos, donde todavía pueden aparecer nuevas piezas capaces de aportar información sobre la vida en la Tierra hace millones de años.