Detrás del nuevo aumento de la brecha -que roza el 50% entre el CCL y el dólar oficial- parece haber más de una causa. Una de las más citadas es que la tasa de interés se mantiene en terreno fuertemente negativo en términos reales: los bancos pagan 110% anual de tasa, cuando la inflación supera el 210 por ciento.
Para colmo la zanahoria para quedarse en pesos desapareció, porque el tipo de cambio ajustó fuertemente en el arranque del 2024. Esto significa que una empresa o individuo que puso el dinero en plazo fijo o bonos ajustados en pesos hizo muy mal negocio. Viene perdiendo fuerte contra la inflación y contra el tipo de cambio. Dolarizarse pasó a ser la única opción disponible (y rentable) para los ahorristas.
La suba del dólar mete ruido, pero dentro del equipo económico creen que están en condiciones de dominar el aumento de la brecha cambiaria. Para eso consideran que todo aquello que sirva para bajar la incertidumbre es de gran ayuda. Se trata de reducir la desconfianza y mejorar las expectativas de los inversores. Algo de esto ya comenzó a ocurrir, pero se trata de un proceso largo que recién empieza.
El acuerdo con el FMI fue un paso en esa dirección y en las próximas semanas ingresarán los USD 4.700 millones comprometidos. Se suman a los más de USD 4.000 millones que compró el Banco Central desde que Javier Milei llegó a la presidencia, claro que con la gran ayuda de un mercado de importaciones totalmente paralizado.