El Niño en Chaco: alertan por un posible aumento de enfermedades y llaman a reforzar la prevención

Ante un escenario marcado por el fenómeno de El Niño y la posibilidad de períodos de lluvias intensas, el sistema sanitario chaqueño trabaja en protocolos de prevención para reducir los riesgos que pueden aparecer durante inundaciones, anegamientos y eventuales evacuaciones.

Laura Lescano, médica infectóloga y coordinadora de la Sala de Situación de la Dirección de Epidemiología del Hospital Perrando, dialogó con DataChaco y explicó que la provincia cuenta con antecedentes que permiten conocer cuáles son las zonas más vulnerables y anticipar medidas de respuesta.

«Las inundaciones son fenómenos naturales que como provincia ya las hemos tenido como experiencia. Tenemos un diagnóstico geográfico y geológico de las zonas de mayor riesgo de inundación», señaló. Según detalló, actualmente se trabaja desde distintas áreas del Gobierno provincial en un plan de contingencia que permitirá establecer también los protocolos específicos de Salud.

El objetivo no es solamente responder cuando ocurre una emergencia, sino anticiparse a los problemas que pueden generarse por desplazamientos de población, hacinamiento, falta de agua segura o dificultades para mantener las condiciones habituales de higiene.

«Puede llegar a aumentar la cantidad de enfermedades transmisibles a la población afectada, ya sea por desplazamientos, hacinamientos o déficit de medidas higiénico-dietéticas», explicó Lescano.

¿Qué enfermedades pueden aparecer?
Entre las principales patologías relacionadas con este tipo de emergencias, la especialista mencionó las enfermedades gastrointestinales y respiratorias, además de infecciones de piel y heridas.

Durante una inundación, muchas personas deben circular por calles con agua o barro, trasladar pertenencias o limpiar sus viviendas una vez que el agua comienza a bajar. Si esas tareas se realizan sin botas, guantes o protección adecuada, aumenta la posibilidad de sufrir lesiones y entrar en contacto con agua potencialmente contaminada.

También se incrementa el riesgo cuando numerosas personas deben convivir temporalmente en centros de evacuación. «En las zonas de refugio podemos tener lugares edilicios con mala ventilación o hacinamiento y, a partir de eso, infecciones respiratorias por contacto. Y si no tenemos agua segura podemos tener gastroenteritis», indicó.

En estos espacios también pueden presentarse enfermedades de la piel, como la escabiosis o sarna, particularmente cuando existen condiciones de hacinamiento y dificultades para mantener las medidas de higiene.

Dengue, leptospirosis y otras enfermedades bajo vigilancia
Otro de los efectos de períodos prolongados de lluvias es la aparición de condiciones favorables para vectores y animales transmisores de enfermedades. Lescano señaló que pueden aumentar los riesgos vinculados con dengue, chikungunya, leptospirosis y otras zoonosis.

En el caso del dengue y chikungunya, resulta fundamental eliminar recipientes donde quede agua acumulada después de las lluvias y mantener el uso de repelente.

La leptospirosis, en tanto, cobra especial importancia durante las inundaciones debido al contacto con agua o barro que puede haber sido contaminado por la orina de animales infectados, especialmente roedores.

Por eso, la recomendación es no caminar descalzo por zonas anegadas, cubrir las heridas y utilizar botas y guantes durante las tareas de limpieza.

Las vacunas, antes de la emergencia
La infectóloga puso especial énfasis en revisar los esquemas de vacunación antes de que se produzca una eventual emergencia. «Prevenir es aplicar antes del riesgo», resumió.

Entre las vacunas a tener en cuenta mencionó la protección contra tétanos y difteria, especialmente por la posibilidad de sufrir heridas durante una inundación; la vacunación contra hepatitis A, de acuerdo con los antecedentes y la indicación sanitaria; la antigripal en quienes corresponda; y la vacuna contra el dengue para la población alcanzada por la estrategia provincial.

En Chaco, la vacunación contra el dengue contempla a personas de entre 15 y 59 años y requiere dos dosis separadas por tres meses para completar el esquema.

La vacunación, sin embargo, debe complementarse siempre con otras medidas preventivas, como el uso de repelente y la eliminación de criaderos de mosquitos.

Pacientes crónicos: no interrumpir tratamientos
Lescano también pidió prestar especial atención a adultos mayores, personas con discapacidad y pacientes con enfermedades crónicas o tratamientos que no pueden suspenderse. «Tenemos una población añosa, con discapacidades, enfermedades crónicas, con diálisis, que tiene que tener un relevamiento de su centro de salud más cercano y contacto con su médico de cabecera para prevenir riesgos», explicó.

En estos casos es importante contar anticipadamente con la medicación necesaria, conservar recetas y documentación sanitaria y conocer dónde acudir si el traslado habitual hacia un centro médico se vuelve imposible.

«Es fundamental que los pacientes con tratamientos crónicos tengan disponible el stock de medicación y sostengan su tratamiento», remarcó.

Las mascotas también deben formar parte del plan
La planificación familiar ante una posible evacuación también debería incluir a los animales domésticos. La especialista recomendó mantener actualizada la vacunación antirrábica y la desparasitación y prever anticipadamente un lugar seguro hacia donde trasladar a las mascotas.

«Los animales domésticos sufren un estrés severo y eso también tiene que ver con una cuestión de bienestar social. Forman parte de la familia», sostuvo.

Las inundaciones también pueden provocar el desplazamiento de serpientes, alacranes y otros animales hacia viviendas o lugares secos. Lescano señaló que Salud cuenta con disponibilidad de sueros específicos para responder ante emergencias por animales ponzoñosos y con profilaxis antirrábica ante exposiciones de riesgo.

Agua segura, una de las prioridades
Garantizar agua apta para consumo es una de las principales medidas sanitarias durante una inundación. Si existen dudas sobre su calidad, debe utilizarse agua potable envasada o recurrir a los métodos recomendados oficialmente para hervirla o potabilizarla.

La lavandina también resulta fundamental para la desinfección y limpieza de viviendas, aunque las concentraciones utilizadas para higienizar pisos y superficies no son las mismas que las indicadas para potabilizar agua destinada al consumo.

Además, deben descartarse los alimentos que hayan tenido contacto directo con agua de inundación o que hayan perdido la cadena de frío durante cortes prolongados de energía.

Qué preparar antes de una inundación
Lescano insistió en que las familias pueden tomar medidas mucho antes de que aparezca una emergencia. «Es bueno que los pacientes tengan preparado un kit en su domicilio ante la posibilidad de inundaciones», explicó.

Ese kit puede incluir agua potable, alimentos no perecederos, linterna, pilas, documentos importantes protegidos en bolsas herméticas y un botiquín básico.

También recomendó establecer previamente un lugar seguro al que pueda trasladarse la familia, conocer el centro de salud más cercano y mantenerse atentos a las comunicaciones oficiales. «Hay que usar calzado seguro, botas, no andar descalzo, nunca caminar en zonas que se desconocen ni arriesgarse a sacar un auto o una moto sobre calles inundadas», advirtió.

Según Lescano, actualmente se continúa trabajando en los protocolos que permitan organizar la respuesta sanitaria frente a este tipo de situaciones en toda la provincia.

Tips para prevenir riesgos durante una inundación

  • Agua segura:  si existen dudas sobre su calidad, hervirla o potabilizarla. No utilizar agua contaminada para beber, cocinar o lavar alimentos.
  • Higiene:  lavarse frecuentemente las manos con agua segura y jabón y mantener limpios utensilios y superficies.
  • Alimentos:  descartar aquellos que hayan estado en contacto con el agua de inundación o hayan perdido la cadena de frío.
  • Mosquitos:  eliminar recipientes con agua acumulada y utilizar repelente.
  • Al limpiar:  usar botas y guantes, cubrir heridas y evitar que los niños participen de la limpieza de sectores inundados.
  • Medicamentos:  quienes tengan enfermedades crónicas deben contar con suficiente medicación y mantener contacto con su médico o centro sanitario.
  • Kit de emergencia:  preparar agua, alimentos no perecederos, linterna, pilas, botiquín y documentación protegida.
  • Después del agua:  ventilar los ambientes y no ingresar a viviendas con riesgo eléctrico o estructural.
  • Evitar riesgos:  no caminar ni circular en vehículos por calles inundadas cuando se desconoce la profundidad o el estado del terreno.
  • Consultar:  acudir al sistema sanitario ante fiebre, diarrea, vómitos, lesiones en la piel, dolor muscular intenso u otros síntomas importantes después de haber estado expuesto al agua de inundación.
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