Tras la suspensión de cuatro corsos «algo que no había sucedido en 25 años», representantes de los 12.000 murgueros de CABA hicieron oir su voz. Como Felipe Fiscina, director de la murga Arlequines de la R, quien dijo que a «Juntos x el Cambio no le gustan las murgas».
Delegados y directores de las murgas porteñas denunciaron la «censura» que sufrieron cuatro corsos, al ser suspendidos de manera «arbitraria» por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a la vez que repudiaron las declaraciones «antidemocráticas» del diputado Ricardo López Murphy y se declararon en «estado de alerta», en el último día de los festejos.
La postal de los festejos en la Avenida de Mayo del martes feriado de carnaval contrasta con la invisibilidad que sufrieron cuatro corsos del circuito histórico porteño, al ser suspendidos de manera «arbitraria» por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA), sin dar explicaciones a sus protagonistas ni a los vecinos de Saavedra, Piedrabuena y Barracas, señalaron los voceros de las murgas.
A mediados de febrero, en pleno carnaval, las y los delegados que representan a los 12.000 murgueros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se enteraron por WhatsApp que el Ministerio de Seguridad porteño «sugería» a la cartera de Espacios Públicos la suspensión de dos corsos del barrio de Saavedra, y un tercero de Piedrabuena.
«Fue una decisión totalmente arbitraria, sin comunicar a las partes, que habíamos conformado la mesa de negociación, después de todo un año de trabajo en conjunto. Ni siquiera nos convocaron a una reunión de emergencia ante semejante decisión de cerrar los corsos», señaló en diálogo con TélamVerónica Mariño, directora de la murga Elegidos del Dios Momo y delegada de la Comisión de Carnaval porteño.
«La excusa fue que se habían producido situaciones de violencia durante la semana en lugares cercanos a donde se iban a desarrollar los corsos días después y, por consiguiente, no podían garantizar la seguridad».
«Además, no fue lo que se acordó en la mesa de negociación. A pesar de que el GCBA había propuesto reducir el circuito a 11 corsos, como fue durante la pandemia, finalmente acordamos la presentación de los 35 que existen en la ciudad», aclaró el delegado.
«Creemos que se trata de un cambio de paradigma que nos impulsa a la lucha nuevamente porque en 40 años de democracia vuelve a haber censura en los corsos», enfatizó.
Mariño y Fiscina denunciaron las suspensiones en cada uno de los escenarios en los que se presentaron en los últimos días y lo seguirán haciendo este fin de semana, ya que, según dijeron, «están usando la misma metodología para cerrar el corso de Barracas».