El gobernador de Chaco, Jorge Capitanich dijo hoy que la provincia espera subsanar el «agotamiento de los recursos humanos» en materia sanitaria con ayuda de la Nación, al tiempo que sostuvo que la visita de Alberto Fernandez prevista para este martes «permitirá ver el horizonte para los próximos 21 días», a 110 días del aislamiento obligatorio por la pandemia de coronavirus.
En diálogo con Radio Télam, el mandatario provincial consideró necesario «dotar» a la provincia de un «sistema de apoyo» para las próximas semanas para «mejorar la calidad de atención», tras casi 4 meses de medidas estrictas para contener el avance del coronavirus en el Chaco.
Capitanich reconoció que el Chaco necesita más terapistas
«Hemos utilizado el tiempo para mejorar en infraestructura y aparatología, pero tenemos dificultades para tener mayores terapistas intensivos», explicó el gobernador, quien detalló queen el último tiempo no pudo concretarse el traslado de médicos correntinos por las «restricciones de circulación».
Según Capitanich, el jefe de Estado viajará a Chaco el martes para reunirse con los equipos e interiorizarse sobre «cómo fortalecer el funcionamiento de la unidad Covid».
«El objetivo es garantizar una etapa donde podamos cortar la circulación comunitaria y atender a los pacientes de la mejor manera», señaló.
Ayer, Fernández y Capitanich mantuvieron una conversación telefónica, en la que el gobernador le explicó al Presidente parte del esquema de aislamiento en la provincia, que prevé además del receso escolar, administrativo, legislativo y judicial, un modelo restrictivo de circulación y de «perfeccionamiento de los recursos humanos para la atención médica a los efectos de disminuir el índice de letalidad».
Entre las acciones tendientes a «cortar» la circulación comunitaria en el gran Resistencia, Capitanich detalló que la idea es limitar la circulación de 1 millón de personas en esa área, de los cuales 500 mil lo hacen por la actividad escolar, entre niños, padres y personal educativo.
A ellos se suman 140 mil personas consideradas «de riesgo», entre las cuales se cuentan unas 22 mil embarazadas.