El «Xeneize» estuvo en ventaja desde los 33 minutos del primer tiempo por un cabezazo de Lucas Janson pero sufrió la igualdad del «Granate» a los 8 del segundo tiempo con un anticipo del tucumano Leandro Díaz, convalidado tras revisión del VAR.
Con el vicepresidente Juan Román Riquelme sentado en su palco, el equipo de Jorge Almirón se retiró del campo de juego bajo un atronador pedido de las tribunas: «¡Quiero la Libertadores…!».
Boca será local de Palmeiras el jueves próximo desde las 21:30 y una semana después definirá el finalista en el Allianz Parque de San Pablo.
Como banco de prueba para esa eliminatoria, Almirón puso mayoría de titulares e hizo siete cambios en el equipo que venía de golear a Central Córdoba (3-0) en el Estadio Madres de Ciudades de Santiago del Estero.
El técnico tomó el partido ante Lanús como un ensayo para el compromiso copero, al que llegará con apenas un triunfo en los últimos ocho partidos. Esta noche, su equipo estuvo cerca sobre el final por la peligrosidad del ingresado Darío Benedetto.
«Pipa» reemplazó en el segundo tiempo al uruguayo Edinson Cavani, quien dejó la cancha sin ensayar ningún remate al arco.
En el último tramo del encuentro, el arquero visitante Alan Aguerre se constituyó en figura con tres muy buenas atajadas.
El partido tuvo dos etapas muy diferentes: la primera, de juego aburrido casi sin llegadas, y la segunda, entretenida e intensa, después del empate de Díaz.
En ese primer tiempo discreto, Boca hizo la diferencia parcial por haber concretado su única situación clara. Los locales utilizaron un esquema clásico de 4-3-3, con el juvenil Barco intentando ser nexo entre delanteros y volantes, con dos extremos bien tirados en su sector, Zeballos por derecha y Janson por izquierda, mientras que el uruguayo Cavani se posicionaba como delantero-centro.