El cohete Space Launch System (SLS) con la nave Orion ya está en su plataforma en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, y la NASA inicia los ensayos finales antes del primer vuelo tripulado alrededor de la Luna del programa Artemis 2.
El traslado de la poderosa y enorme nave llevó casi 12 horas desde el edificio de ensamblaje y recorrió varios kilómetros, impulsado por el histórico crawler-transporter, un megavehículo de 3000 toneladas, 40 metros de largo y 35 metros de ancho.
El cohete SLS, de casi 100 metros de altura, combina tecnologías heredadas del programa del transbordador espacial con desarrollos más recientes. Sus motores y aceleradores laterales generan el empuje necesario para sacar de la Tierra a la nave más potente jamás construida por la NASA.
Todo ese sistema será puesto a prueba antes del despegue real, cuando cada válvula, sensor y línea de combustible debe responder sin margen de error.
ASÍ SERÁN LOS ENSAYOS DEL ARTEMIS 2
Con Artemis 2 ya en posición, los equipos técnicos de la NASA se concentran ahora en una serie de pruebas críticas conocidas como wet dress rehearsal.
Se trata de un simulacro completo del lanzamiento: el cohete se carga con propelentes criogénicos, se ejecuta la secuencia de cuenta regresiva y luego se drenan los tanques de forma segura.
La prueba es diseñada para detectar fallas cuando todavía hay margen para corregirlas.
Además del ensayo general con combustible, los ingenieros y científicos de la agencia espacial realizarán chequeos específicos sobre los sistemas de comunicación entre el cohete, la nave Orion y los centros de control en tierra.
Otro punto central de los ensayos será la validación de los sistemas de presurización y ventilación de los tanques, un aspecto crítico cuando se trabaja con hidrógeno y oxígeno líquidos a temperaturas extremas.
Por último, también se pondrán a prueba los sistemas de abortaje y seguridad integrados en el SLS y en la cápsula Orion. Aunque no se activan de forma completa, los simulacros verifican que sensores, software y mecanismos de respuesta automática reaccionen correctamente ante escenarios anómalos durante la cuenta regresiva.
A diferencia de un lanzamiento no tripulado, los ensayos de Artemis 2 se extienden durante varios días porque incluyen validaciones cruzadas entre hardware, software y procedimientos humanos. Cada paso se ejecuta con pausas deliberadas para revisar lecturas, comparar datos con modelos teóricos y confirmar que no existan desvíos mínimos que, en una misión con tripulación, pueden escalar en riesgo real.
Además, al tratarse de un vuelo tripulado, la NASA evalúa con mayor rigor los márgenes térmicos, las vibraciones estructurales y el comportamiento de los sistemas durante períodos prolongados de carga de combustible, con el objetivo de asegurar que el vehículo pueda permanecer en condiciones de lanzamiento sin comprometer la seguridad de la tripulación, incluso ante demoras o interrupciones inesperadas.
Artemis 2 llevará a cuatro astronautas en una travesía por el espacio que durará 10 días. Reid Wiseman será el comandante, Victor Glover actuará como piloto, y Christina Koch y Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense, completan la tripulación. No aterrizarán en la superficie lunar. El objetivo es volar alrededor de la Luna y regresar a la Tierra en una trayectoria de retorno libre, una ruta que aprovecha la gravedad lunar para garantizar el regreso incluso ante fallas graves en los sistemas de propulsión.