Historias Poliamor: Era feliz con su marido, se enamoró de una joven del gimnasio y ahora los tres viven juntos

Cómo empezó, celos, sexo y rutina de la atípica relación amorosa de tres que muchos no comprenden.

Saskia Michalski y Marcin llevaban cuatro años de matrimonio. Formaban una pareja convencional, que dividía su vida entre el trabajo, el amor y, por supuesto, actividades recreativas. Justamente durante una clase de gimnasia, la esposa de 28 años conoció a una mujer que estaba enseñando. Fue la chispa que encendió este historia de poliamor.
Corría 2019 cuando Saskia pasaba horas realizando actividad física en un gimnasio de Hamburgo, Alemania. Allí comenzó a vincularse con Luli, de 29 años, una encantadora profesora lesbiana.
Palabra va, ejercicio viene, comenzaron a hacerse amigas y pasar tiempo juntas más allá del entrenamiento. Pero ambas, aunque de entrada tardaron en reconocerlo, descubrieron que sobrevolaba una conexión romántica.
Cómo le contó a su marido que también amaba a otra mujer

Saskia decidió ser franca con su esposo Marcin (34), que es heterosexual. Y reconoce que, lejos de sorprenderse, se mostró comprensible con la noticia.
“Enfrenté una gran crisis de identidad cuando me enamoré de Lui”, reconoce Saskia, quien es copropietaria de una compañía de medios con sus dos amantes, informa Metro.
Y continúa su relato: “Siempre fui de esas personas que pensaba que solo podrías enamorarte de alguien nuevo si tus sentimientos por tu pareja iban mermando o desaparecían, pero no fue el caso”.
“Amaba a Marcin tanto como al principio, y lo último que quería era perderlo”, jura y perjura. “Pero mis sentimientos por Lui estaban ahí de repente y no podía negarlos más”‘, admite.
Y por si vale la panea remarcar falta de “antecedentes”, Saskia y Marcin coinciden en describirse a sí mismos como una pareja felizmente casada y 100% monógama. Claro está, antes de conocer a Lui.
Poliamor de tres
Claro está que no todo resultó tan simple a la hora de cambios tan extremos. Saskia cuenta que lloraba mares cuando enfrentó a Marcin para confesarle sus sentimientos. Y él le dijo que estaría feliz de agregar un “tercer socio” a su situación.

Saskia y Lui comenzaron a salir, a volver más sólido el vínculo que había nacido en medio de la actividad física. Y unas semanas más tarde, todos habían decidido llevar adelante la relación como un trío. Dieron el gran paso y se mudaron e juntos a un nuevo departamento después de seis meses.
Marcin, heterosexual, y Lui, lesbiana, afirman que formaron una conexión platónica que los convirtió en grandes amigos. Saskia, como era de esperar, alterna entre compartir la cama con cada uno de ellos por separado.
Si bien Marcin y Saskia comparten su apellido legal, Lui decidió adoptarlo como una suerte de “nombre artístico”, ya que en la actualidad las leyes locales no permiten que lleve el apellido porque no está casada con ellos.
“Siempre decimos que somos una familia. Lui y Marcin son como mejores amigos o hermanos: su amor es queer-platónico y no tienen una relación sexual o romántica entre ellos.
Rutina, celos y sexo

Los tres funcionan como un equipo, afirman al periódico británico. Cambian el lugar donde duermen con regularidad, pero aseguran que no viven según un calendario o reglas. A menudo sucede al azar, o varía de acuerdo a los estados de ánimo.
Además, confían que pasan alrededor del 90% de su tiempo todos juntos, e insisten que se ubican en el lado opuesto de aquellos que necesitan establecer un horario específico y claro para el tiempo a solas, o quién duerme dónde.
Pero hay dato importante, para muchos la clave del éxito de la convivencia, que no hay que dejar pasar por alto así como así: por naturaleza, ni Marcin ni Lui son celosos. Para Saskia, una verdadera bendición.
Una frase intenta poner en claro una perspectiva que desde afuera puede perderse de vista: “No tenemos la sensación de que estamos compartiendo ningún amor. Es más como si todos pusiéramos nuestro amor en un gran recipiente y se convierte en mucho más amor’.
“Es realmente importante que no seamos dos relaciones en paralelo sino una familia, un verdadero equipo”, coinciden.
De todos modos, aunque suene contradictorio con su anterior reflexión, aclara sobre el momento de la intimidad: cuando se trata de sexo, aseguran que nunca hacen tríos. Saskia ejemplificó: “Marcin y yo tenemos una vida sexual y Lui y yo tenemos otra. No hay vida sexual a tres bandas”.
‘La gente a menudo reduce nuestra relación con el sexo. Lo curioso es que ninguno de nosotros es muy necesitado ni prioriza mucho el sexo. Los abrazos, la amabilidad y los besos son mucho más valorados por nosotros que el sexo ”.
Añadió que nunca se han encontrado con ‘una situación en la que uno tenga que escuchar a los demás a través de la puerta o algo así’ y que están felices de seguir la corriente cuando se trata de sexo e intimidad.
¿Hay espacio para los hijos?

Los tres enamorados quieren formar una familia juntos y esperan que la gente sea más tolerante con su relación algún día.
“Soñamos con envejecer juntos, criar hijos y nietos y algún día sentarnos en nuestro porche y contemplar una maravillosa vida familiar”, dijo Saskia, sin antes aclara que espera “que el mundo sea un poco más tolerante para ellos”.
La “pareja de tres” suele compartir sus historias en las redes sociales, donde cientos de miles de seguidores ansiosos se enteran de lo que sucede allá lejos de la monogamia.
El objetivo, cuentan, tiene que ver con abrir una ventana para ventilar su vida personal. “Que la gente pueda ver que no estamos locos y que no somos hedonistas sedientos de sexo”, dice contundente Saskia.
La relación, juran, funciona sin hacer daño a nadie. Una frase lo resume: “Somos personas normales que nos enamoramos dos veces”.

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