COVID-19: El Hospital Favaloro reveló que hubo una detección de valores elevados de tensión arterial severa.

Un investigación realizada por el Servicio de Emergencias del Hospital Universitario Fundación Favaloro reveló que hubo una detección de valores elevados de tensión arterial severa.

A pesar de que el aislamiento social preventivo y obligatorio tuvo como objetivo evitar la propagación del COVID-19 entre la población, las secuelas en la salud fisica y mental, tanto en adultos como en jóvenes y niños, aún siguen siendo objeto de estudio por los profesionales.

Desde un principio, muchos expertos coincidieron en que si bien el aislamiento ayuda a bajar los posibles contagios por COVID-19, juega un papel peligroso para la salud, especialmente la cardiovascular, al no ser consultado el médico con frecuencia o estar fomentado el sedentarismo y la mala alimentación a toda hora, además de que este contexto promueve la depresión por el encierro, el estrés por no ir a trabajar o abrir un negocio y la angustia de no saber cuándo terminará esta pesadilla. Un cóctel que muchas veces deriva en un infarto agudo de miocardio o agrava otras patologías cardíacas preexistentes.

A nivel mundial, las enfermedades cardiovasculares constituyen el 31% de las muertes, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Al menos un 80% de esas muertes podría evitarse si se controlaran los factores de riesgo principales: colesterol elevado, hipertensión arterial, diabetes, tabaquismo, obesidad, sedentarismo y estrés, entre otros.

¿Qué es la HTA? El corazón ejerce presión sobre las arterias para que éstas conduzcan la sangre hacia los diferentes órganos del cuerpo. Cuando esta presión es demasiado alta en forma continua se la llama hipertensión. Es una enfermedad crónica, que no presenta síntomas, pero muy fácil de detectar, por eso es tan importante tomarse la presión al menos una vez al año para realizar un control. Si bien existe cierta predisposición familiar, se da también en personas sin antecedentes, ya que la mala alimentación, el consumo excesivo de alcohol, el sedentarismo, el sobrepeso y el estrés, entre otros, son considerados factores de riesgo. Incluso los niños y adolescentes deben controlarse la presión en la consulta médica.

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